

Con Miguel Indurain ya nos acostumbramos a ganar, un día tras otro, sin altibajos. El campeón de Villava era un valor tan seguro que a veces añorábamos algo más de emoción.
PorJuan Gutiérrez

Orantes, hijo de emigrantes andaluces en Barcelona y huérfano de madre antes de cumplir el año, tomó el testigo de Santana.
PorJesús Mínguez

No hace mucho, si el Atlético se adelantaba (generalmente por cabezazo de Godín) te podías olvidar. No le metías un gol. Eso ya no pasa. Le meten gol, y hasta de cabeza.
PorAlfredo Relaño

Página48




















