
Me encanta el liderazgo que asume Sergio Ramos cada vez que se acerca una final de la Champions. Su territorio privado de caza.
PorTomás Roncero

El objetivo culé de terminar LaLiga invicto, cosa que no había hecho nadie desde los lejanos años treinta, cuando sólo duraban 18 partidos, se ha esfumado.
PorAlfredo Relaño

La imagen de Sergio Ramos con la camiseta de Iniesta dedicada redime el lado malo del Clásico, que se resume en unas actitudes violentas y en la polémica arbitral.
PorAlfredo Relaño

La noche de Riazor empezó con un chasco: Iniesta no aparecía en la formación del Barça
PorAlfredo Relaño

Es el año en que el Barça vivió peligrosamente. Ernesto Valverde tomó unas riendas rotas y convirtió el gafe de un año en un apeadero fructífero.
PorJuan Cruz

Página57


















