Carlos Queiroz… un bolero y lo que (no) dicen las estadísticas

Lo que comenzó con un bolero terminó con 141 palabras de un comunicado. Carlos Queiroz se va de la Selección Colombia después de un año y 10 meses. Dirigió 18 partidos (8 oficiales), ganó 9 (4 oficiales), empató 5 (2 oficiales) y perdió 4 (2 oficiales). Si el fútbol pudiera evaluarse a partir de estadísticas la suerte del portugués tal vez sería otra. El problema del entrenador es eso que no reflejan los números.

Queiroz es un tipo cordial (a pesar de lo que dijo cuando creía que no lo estábamos escuchando), usaba bromas como puntuación cuando la charla se ponía seria y prometió enseñarnos a ser campeones. "Después de 35 años de experiencia digo que el estilo que me gusta es respetar el arte de ganar, no importa si es con Rock and Roll o con samba", afirmó a su llegada. Tiempos de sonrisas e ilusión.

El entrenador declaró principios tan pronto pisó Bogotá. "Los sistemas en el fútbol moderno no existen, hay procesos defensivos y ofensivos. Tengo que formar un estilo en el que haya unidad para atacar y para defender", dijo. Sin embargo, se apegó a un 4-3-3 que tuvo su momento de brillo frente a Argentina y Paraguay en la Copa América de Brasil. Queiroz rozaba su promesa.

En el estadio Pierre Mauroy de Lille saltó la primera alarma. Colombia cayó 3-0 ante Argelia y se vio muy mal. La prueba de que no había plan B, ni variantes cuando el planteamiento inicial no funcionaba… un adelanto de lo que pasó un año más tarde ante Chile, Uruguay y Ecuador por Eliminatorias. Ante la adversidad, solo juntó delanteros. Traicionó su idea.

Queiroz falló y es difícil juntar piezas con la etiqueta de legado. Además, queda la pregunta de qué pasó con el equipo para que bajara su rendimiento a nivel Quito. Fueron nueve goles en contra en dos partidos... Como ritual de bienvenida en la Selección, el DT cantó y bailó junto a su cuerpo técnico frente a los jugadores. "Algunos rock and roll, yo que soy un apaixonado, un bolero", contó. Hoy el concierto terminó.