El fútbol, la vida y una goleada por Santiago

"Quiero dedicar la victoria y esos tres puntos a Santi. Jugamos por él"

— Carlos Queiroz.

Un golpe al corazón. La repetición de la jugada fue un viaje al dolor. El dolor físico y el que implica entender cómo o por qué todo cambia en un segundo. En un instante. Santiago Arias, quien estuvo fuera de la lista inicial y era improbable titular en la era Queiroz, sufrió una fuerte lesión cuando apenas iban ocho minutos del partido ante Venezuela. Una imagen brutal en su regreso a la Selección.

El deporte siempre ha sido eso: el reflejo de la vida. Caer y levantarse. Perder más que ganar. También es la valentía de seguir, aunque todo duela. Seguir jugando porque a eso vinimos, porque no hay más opción. James y Vargas sostuvieron a Santiago mientras atravesaba el infierno y minutos después estaban haciéndole frente a Venezuela.Fueron valientes, se sacudieron los miedos y certificaron su temple con el gol de Duván.

La vida también es esperar la oportunidad. Aguantar. Creer. Lo ratifica Camilo Vargas. Siete años después de su primera convocatoria finalmente fue titular en un partido oficial. Queiroz reconoció su experiencia y él la puso en valor. Entregó una gran pelota que Muriel convirtió en una contra y un golazo soberbios. Sobre el final del partido atajó un cabezazo complicado. Respondió. Siempre hay mérito en estar preparado.

"No fue un partido de ópera, pero no es momento de ópera sino de sumar puntos", dijo Queiroz después del juego. Sin embargo, el equipo fue solidario en el campo, tuvo gran capacidad de asociación. James se vio libre, influyente. Muriel marcó sus dos primeros goles oficiales. Colombia fue una selección ordenada, pero con gran potencial ofensivo aprovechando la movilidad y entrega precisa de la pelota. Jugaron por los puntos y por él.