Saber sufrir (y clasificar a cuartos de la Copa)

Los cantos de los más de 50 cataríes ubicados en la primera bandeja de la localidad sur (y que se multiplicaron con el paso de los minutos) intentaron transformar el ambiente de entrenamiento que se apodera de los estadios con las tribunas vacías. El monstruo Morumbí ahogó a la hinchada colombiana que en absoluta mayoría acompañó al equipo de Queiroz al partido de la clasificación ante Qatar. Solo James con un pase con el sello de su zurda y Duván, con un gol milagro en el 85 desataron el desahogo.

Colombia jugó en tercera los primeros 25 minutos. Baja intensidad. Un cabezazo de James, otro de Duván, un intento de media distancia de Cuadrado (el mejor del primer tiempo) y un remate cruzado de Stefan fueron las opciones para Colombia. Lento el juego y lento el juez Alexis Herrera que con ayuda del VAR tardó más de dos minutos en determinar que una mano no penal. Colombia tuvo movilidad, pero no definición. Catar ocupó los espacios con todos sus jugadores disponibles.

En el segundo tiempo otra vez apareció el VAR para desestimar una supuesta mano de Abdulaziz Hatem y el penal a favor de Colombia. Pasaron los minutos y el partido lento se volvió angustiante por la falta de gol. Qatar era ir al piso, doblar marcas, correr... defenderse con el alma. Orden y táctica. Queiroz intentó revertir la falta de precisión y el desequilibrio por fuera con la entrada de Falcao y Luis Díaz.

A la Selección no le faltó voluntad, pero el dominio sin goles se convierte en ansiedad pura. Roger tuvo dos, Ospina le sacó una a Afif... Colombia estaba encima con la artillería pesada en el área rival: Falcao y Duván. James siempre está para simplificar con su zurda. Un pase de 20 metros cayó en la cabeza de Duván que a pura potencia puso el 1-0 con bono extra: victoria y clasificación. A cinco minutos del final, entre la confusión apareció la magia del 10. "Debemos saber sufir", anticipó Queiroz un par de partidos atrás. James y Duván hicieron su parte.