Parte II: "Lo que el virus se llevó, el día después", por Queiroz
Segunda parte de la columna del director técnico de la Selección Colombia sobre los retos del fútbol en medio de la pandemia.

A través de la Oficina de Prensa de la Federación Colombiana de Fútbol. El director técnico de la Selección Colombia, Carlos Queiroz, hizo llegar a los medios la segunda parte de una columna de opinión sobre los retos del fútbol en medio de la pandemia del COVID-19. Diario AS reproduce el texto en su totalidad:
Sócrates nos enseñó que el "secreto del cambio es concentrar toda la energía en los hechos y solo en los hechos, sin confrontar lo viejo, construyendo lo nuevo". Por otro lado, la vieja sabiduría africana dice que "cuando queremos ir rápido vamos solos y cuando queremos llegar lejos tenemos que ir juntos".
Ante esta nueva y dolorosa realidad a escala planetaria, donde probablemente poco o nada será igual, el fútbol tiene dos opciones:
- Una es creer que para "construir lo nuevo" es fundamental saber cómo marcar la diferencia de antemano, tomando la delantera y la primera línea de esta aventura con decisiones y opciones difíciles pero factibles y sostenibles.
- Otra es esperar a que la ciencia nos anuncie un nuevo Mesías y nos vacune a todos, creyendo que, algún día, todo volverá al pasado y como antes, reiniciando las competiciones, como si nada hubiera pasado.
En la situación actual, creo que es un imperativo inevitable y más realista elegir la primera. A pesar del riesgo de posibles daños y pérdidas, estos siempre serán, en medio de todo, menos penalizadores y costosos, en comparación con las consecuencias y el precio de la inmovilización inconsecuente y las opciones que son difícilmente factibles y están fuera de control, considerando la situación actual de salud y economía.
De esta manera, junto con los sacrificios y sufrimientos, el fútbol tendrá que liberarse, en lo inmediato, de algunas de las buenas y brillantes rutinas y soluciones de la "era previrus", empezando por crear en la "era posvirus" una plataforma nueva y diferente para la innovación y la gestión, hacia el renacimiento del fútbol.
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Ante este terremoto gigantesco, de consecuencias caóticas e incalculables, y con innumerables ajustes dolorosos de las placas tectónicas de nuestras sociedades y economías, necesitamos con urgencia un movimiento renacentista en el fútbol, que nos inspire y guíe a la viabilidad inmediata de las competiciones y a su sostenibilidad.
Por último, el fútbol tiene que crear esperanza. Por eso, es hora de que los verdaderos sabios del futuro entren al campo. Y todo esto debido a un microorganismo, sin vida propia ni inteligencia. Y ojalá sin futuro.

