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SELECCIÓN COLOMBIA

Natalia Gaitán: Una capitana de oro para Lima 2019

El fútbol femenino hierve en el mundo, momento ideal para una charla con la mujer que liderará a la Selección en los próximos Panamericanos. Mano a mano con Diario AS.

BogotáActualizado a

Ser mujer y jugar fútbol es un acto político. Una declaración de libertad, de poder. Poder para combatir la desigualdad, para acabar con preconceptos, para inspirar. La última Copa Mundo demostró a nivel global que las mujeres llenan estadios, anotan golazos, tienen claro lo que quieren. Son futbolistas y buscan cambiar el mundo… y si no, acabar con el discurso que las condenó a estar durante decenas de años a la sombra.

Aún bajo el contagio de Francia 2019, con la voz de Megan Rapinoe resonando y las imágenes frescas del Team USA por las calles de Nueva York, es imposible no identificar que se viven tiempos de cambio. Colombia vivió su punto de quiebre en marzo. 13 mujeres alzaron la voz contra las irregularidades, la falta de apoyo y el olvido del fútbol femenino en el país. Apenas el comienzo.

En ese contexto, la Selección Colombia se prepara para los Juegos Panamericanos de Lima. Un equipo que confía en la experiencia de jugadoras como Sandra Sepúlveda, Catalina Usme, Diana Ospina, Daniela Montoya, Oriánica Velásquez y Natalia Gaitán. Van por el oro que hace 4 años quedó en manos de Brasil tras una final difícil. Un 4-0 en contra que hoy es motivación.

“Estamos jugando por algo más grande que el fútbol femenino, estamos hablando de equidad de género”

Natalia Gaitán

Es viernes 12 de julio, tarde de sol en Bogotá. Un día atrás la Federación Colombiana de Fútbol reveló el listado de convocadas a Lima 2019. 18 jugadoras representarán al país bajo la dirección del entrenador Nelson Abadía. En el fútbol femenino, cada una de ellas tiene una historia relevante, pero esta es una charla pendiente con una de las mujeres que mejor represente el espíritu del momento.

Natalia Gaitán Laguado es la capitana de la Selección Colombia hace 10 años, va para su quinta temporada en el Valencia de España, fue campeona del Sudamericano Sub 17. Disputó dos Copas del Mundo (Alemania 2011 y Canadá 2015), los Olímpicos, Centroamericanos, la Copa América y los Panamericanos. Es administradora de empresas de la Universidad de Toledo (Ohio, EE.UU.), tiene un posgrado en marketing deportivo y una maestría en gestión deportiva de empresas internacionales. Una crack.

Forjó su disciplina desde niña y fueron sus papás (Norma y Guillermo) los que siempre creyeron. Entrenamientos, viajes y una enfermedad que marcó a la familia. Luego vino el trabajo, la convicción que siempre la acompaña. Entiende que el fútbol femenino trasciende las canchas y sueña con que el crecimiento sea sostenido en los próximos años. “Cuando decida dejar el deporte quiero dedicarme de forma paralela a ese desarrollo por el que he luchado dentro del campo”, declara.

¿Qué es el fútbol para usted?

“Para mí el fútbol ha significado muchas cosas. Primero fue un juego, un hobbie, la forma de divertirme, pasar un buen tiempo con mis amigos; después se convirtió en el elemento por el cual pude estudiar en el exterior, vivir otra experiencia; después en mi estilo de vida, en mi camino a seguir al jugar profesional en España…

Hoy se ha convertido en un elemento de trasformación social -que es lo que hemos venido hablando estos últimos meses- porque el fútbol mueve mucho. Llegas con un balón debajo del brazo y se te abren puertas, se acercan personas, se acercan niños a jugar contigo, entonces todo esto ayuda a que esa transformación exista y esté pasando en estos momentos”.

¿Lo ve como una plataforma política?

“Sí. Lo veo como el mejor escenario para hablar de equidad de género. El fútbol… el deporte, pero sobre todo el fútbol mueve masas y genera atención. Lo que ha hecho Estados Unidos, lo que ha hecho Megan Rapinoe al hablar tan abiertamente es un ejemplo para todas porque aquí no importa el equipo, no importa la selección… Estamos jugando por algo más grande que todo esto, que nosotras, que el fútbol femenino, estamos hablando de equidad de género que es lo que estamos peleando, no peleando, pero a lo que queremos llegar”

¿Por qué es importante que surjan figuras como Megan Rapinoe?

“Porque cuando estás creciendo te fijas mucho en lo que hace la otra gente, lo que hacen las otras personas. Cuando yo crecí, desafortunadamente no tenía este ícono o a ese referente al cual referirme. Hoy en día, gracias a las redes sociales y a los medios de comunicación, todo es más abierto, todo llega más rápido.

Megan Rapinoe se ha convertido en el ícono de la mujer deportista, de la futbolista, de hablar abiertamente de cualquier tema, de luchar, de demostrar por qué muchas veces en este mundo del deporte competitivo los resultados son primordiales. Ellas siendo campeonas pueden hacer lo que quieran porque tienen la base, la estructura, la solidez necesaria que las respalda cuando se refieren a cualquier tema.

Esos referentes son muy importantes porque las generaciones de abajo los toman mucho en cuenta y quieren seguir ese camino y dicen ‘si ella puede, ¿por qué yo no?’”

Usted estudió en Estados Unidos, es profesional…

“La mayor diferencia entre el fútbol femenino y masculino es el grado de educación que adquieren las mujeres por el hecho de que no podemos vivir del deporte todavía. Entonces, si miras los equipos, el 90% está graduado del colegio, está estudiando en la universidad, está trabajando o ya se graduó.

Soy administradora de empresas con énfasis en marketing y negocios internacionales, tengo una maestría, tengo un posgrado, entonces, eso también te ayuda a analizar dentro del campo muchas situaciones que requieren de una rapidez mental, de verlo desde otro punto de vista y que al final de la jornada cuando decida dejar el deporte a un lado, dedicarme de forma paralela a ese desarrollo que he luchado dentro del campo, hacerlo fuera”.

Y ha tenido que superar momentos difíciles…

“Desde muy pequeña me ha tocado contra muchas adversidades. Tuve leucemia cuando tenía cinco años, estuve dos años en quimio. Afortunadamente no me acuerdo de muchas cosas, era muy pequeña, la parte dura le tocó a mis papás y a mi familia. Eso me ayudó a madurar, a ver las cosas desde otro punto de vista. Me tenía que ir al hospital, llevarme las tareas, eso fue generando dentro de mí una disciplina que posteriormente me ayudo a ir a entrenar, poder estudiar y hacer las dos cosas al tiempo.

A lo largo de mi carrera deportiva he sufrido varias lesiones. Tuve una rotura de ligamento cruzado hace dos años, que me dejo siete meses por fuera de las canchas y de la Copa América. Ese fue el golpe más duro de mi carrera deportiva. Hice todo lo que estaba a mi alcance para estar en la mejor forma, desafortunadamente decisiones técnicas del momento no dejaron que estuviera. Esas lesiones te ayudan a forjarte, a fortalecer tu mente, a saber que has dado todo y seguir adelante porque es un obstáculo más. No quiere decir que ahí termina todo”.

No estuvo en la Copa América, pero desde hace muchos años la banda de capitana de la Selección le pertenece, ¿qué significa llevarla en el brazo?

“Es un orgullo total. Una alegría. También, tener la responsabilidad de representar a tus compañeras. Ser el canal de comunicación entre mis compañeras, el cuerpo técnico, los dirigentes, ser la cabeza de ese grupo. Me llena de satisfacción saber que ellas tienen esa confianza, que me han dado el voto. Ese liderazgo es alegría, motivación, pero también requiere de mucha responsabilidad”

Y así lo hizo el pasado 7 de marzo cuando delante de los medios denunció irregularidades en el manejo del fútbol femenino ¿cómo van las cosas con la Federación?

“Las denuncias sexuales ya están en Fiscalía, en un proceso legal en el que no tenemos mucho que ver, pero es el proceso a seguir. En cuando a la FCF y los acuerdos que se hicieron, conseguimos los viáticos, conseguimos que se nos pagaran los viajes a las que estábamos en el exterior. Son detalles, pero que cuentan mucho. También las preparaciones porque hemos tenido partidos internacionales en los ciclos anteriores de preparación para Lima.

Desafortunadamente ahora con la liga se cruzaron los cronogramas y no hemos tenido ese punto final de preparación. La mayoría de mis compañeras están con sus equipos respectivos al no ser fecha FIFA, los clubes no están obligados a ceder a sus jugadoras, entonces es un tema muy delicado en estos momentos, pero ya esperando que la próxima semana estemos juntas y podamos tener días de cara a lo que serán los Panamericanos”.

En el mundo se habla de equal pay, por supuesto esa no es la petición en el fútbol colombiano, sino de evitar que la brecha se amplíe. Explíquenos qué pretenden

“Nosotras nunca hemos querido, ni pretendemos ganar igual que la Selección Colombia de hombres, ni como un jugador profesional de Santa Fe o Millos, pero sí queremos que se nos brinden las oportunidades necesarias y básicas para desarrollarnos como deportistas y para empezar a cerrar esa brecha de la que tu hablabas”.

Estamos hablando de tener ciclos de preparación, de contar con entrenamiento después de Panamericanos, que no vuelvan a pasar 200 o 300 días sin estar concentradas… utilizar las Fechas FIFA, tener partidos amistosos internacionales; contar con los viáticos necesarios porque cuando vas a Selección igual dejas el trabajo a un lado y vas a cumplir con tu equipo, buscamos que este tipo de cosas mejoren.

Necesitamos personas involucradas exclusivamente en la Selección Femenina, a qué me refiero: a un gerente deportivo, por ejemplo, que este evaluando a nuestros técnicos, que nos esté evaluando a nosotras. Tener parámetros de rendimientos para las jugadoras que cumplan con un mínimo de condiciones físicas, técnicas y tácticas. Esto hace un proceso más objetivo, más imparcial y ayuda a que el rendimiento y la competitividad siga creciendo".

¿Qué balance hace del nivel del fútbol en Sudamérica? En el Mundial les costó…

“Fue una gran alegría ver a Argentina y a Chile hacer un papel tan importante. Argentina le empató a Japón, perdió 1-0 contra Inglaterra y remontó un 3-0. Son resultados históricos para ellas y para nosotras también porque demuestran que en Sudamérica hay talento, pero que es necesario de parte de todas a las federaciones y de la Conmebol, organizar campeonatos, estructurar las selecciones Sub-15, Sub 17, Sub 20… todos los equipos base para que cuando llegue a la de mayores tengan mucho más bagaje internacional, porque al final eso es lo que cuenta.

De ocho equipos en los cuartos del Mundial, siete eran europeos, eso habla del nivel del resto del mundo. Las sudamericanas demostramos que somos capaces, pero hay que apoyar más porque a punta de talento y de corazón se logran cosas, pero no se logra todo”.

¿Con qué llega la Selección Colombia Femenina a los Panamericanos de Lima?

“Lo que más tiene son ganas de ganar. De ganar por nosotras, de demostrar que estamos aquí por algo, que queremos lograr algo por nuestra Selección. Hemos tenido muchos triunfos, pero no hemos podido consolidarnos para lograr un primer puesto. Fuimos segundas, detrás de Brasil, en muchas ocasiones, y queremos ese oro, que sería la satisfacción del deber cumplido. También cerraría el proceso de algunas de mis compañeras porque ya llevamos muchos años en Selección. Sería la forma perfecta de cerrar ese camino. Es la motivación intrínseca de nuestro equipo como unidad para ganar.

¿Y cómo juega este equipo? ¿La idea se mantiene?

“Siempre nos hemos caracterizado por tener y querer el balón, por crear oportunidades. Muchas veces nos enfocamos en salir jugando con el balón, en atacar por las bandas, en meter centros. Queremos mantener un equipo unido tanto para atacar como para defender porque sería una de las claves para lograr el éxito”.

Se van a enfrentar a un grupo complicado con Paraguay, Jamaica y México…

“Paraguay es el estilo típico de Paraguay, con jugadoras físicamente muy potentes, que luchan muy bien por arriba, que aprovechan todos los tiros de esquina y tiros libres para crear peligro. Jamaica viene del Mundial, viene con muy buen ritmo, el año pasado en Centroamericanos nos ganó, es un equipo a tener en cuenta, es un equipo con mucho peligro adelante, tiene jugadores muy rápidas y muy potentes.

México ha sido nuestro clásico a nivel centroamericano, siempre nos encontramos en muchas competiciones. También tienen esas ganas de ganar porque tampoco estuvieron en el Mundial, quedaron fuera por un pelito y creo que los Panamericanos significaría la oportunidad de reivindicarse como equipo y ante su país”.

En los Panamericanos de Toronto estuvieron muy cerca del oro, ¿qué lecciones les quedan para Lima?

“Los últimos Panamericanos fueron muy buenos. Nos faltó gasolina contra Brasil en la final porque veníamos del Mundial y todo el ciclo. A pesar de que las jugadoras estarán con sus equipos en la liga hasta último momento, creo que esta vez se podría tener un extra de gasolina que no tuvimos antes y, a nivel de juego, la madurez que te dan los partidos que hemos jugado en estos últimos cuatro años a nivel individual y colectivo ya que dan esa fortaleza para pensar que podemos lograr algo grande”.

¿El sueño de otra Copa del Mundo sigue intacto?

“Primero quiero hablar lo que sería Colombia como sede del Mundial. Para muchas de nosotras sería la cúspide para poder retirarnos y decir que hemos logrado todo con nuestra Selección. Lo hemos dado todo, hemos dado nuestro mejor esfuerzo, nuestro tiempo, la dedicación necesaria para lograr algo grande.

De cara al Mundial, en la sede que sea, este es un equipo que tiene mucha experiencia, pero creo que a veces le falta un poquito de esa juventud, de esa chispa nueva. Espero que a través de las ediciones de la Liga que se hagan próximamente, se puedan descubrir nuevos talentos para ponerlos a servicio de la Selección.

Es muy importante empezar a mirar a las jugadoras que vienen detrás. Sería muy bueno fortalecer la liga a nivel local, que el próximo año no sea de 2 meses y medio, sino que podamos llegar a dos ediciones de cuatro o una edición de ocho, que nos permita realmente tener una competencia cada fin de semana, por mucho tiempo y que esto sirva para una proyección a cuatro años”.

¿Cómo se ve en 10 años?

“Trabajando en pro del fútbol femenino, utilizándolo como herramienta de transformación social. Me he dado cuenta, sobretodo el último año, del poder tan grande que tiene de cambiar muchas vidas, de poder tocar muchas vidas. Me encantaría en 10 años ver un crecimiento espectacular en el fútbol femenino y en Colombia. Que tenga una estructura sólida, que tenga bases para las secciones de todas las categorías y un proceso serio con el cual se aproveche el talento que hay. Y lo vamos a lograr”.

¿Cuál es su mensaje para las niñas que quieren ser futbolistas?

“Que agradezcan el lugar que tienen ahora, las puertas que se han abierto, que aprovechen todas las oportunidades que se puedan brindar a través del fútbol porque no solo es a nivel deportivo sino a nivel de estudio, cultural, de conocer países, de conocer otra gente, de abrir la mente y ver desde otra perspectiva que está pasando. Valorar lo que hemos hecho para que hoy en día sea mejor que hace 10 años, pero también les digo que no conformen con lo que tienen porque ellas serán el referente de las próximas generaciones y espero que en 10 años sea mejor que ahora.

Que jueguen fútbol de la mejor manera. Para mí entrar a una cancha y estar luchando por un balón, hacer un pase gol, gritar un gol es una experiencia muy bonita que te llena de muchas cosas. Es una expresión de libertad. El fútbol te da trabajo en equipo, tolerancia, sacrificio, muchos valores que ayudan a formarte como persona.

Que sueñen. Yo les puedo decir que los sueños se hacen realidad. Yo soñaba con estar aquí hace 20 años cuando empecé y hoy en día he superado las expectativas que tenía. Se pueden conseguir muchas cosas bonitas a través del fútbol”.

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