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La inoportuna lesión de Rossi

La inoportuna lesión de Rossi

Caerse nunca es oportuno para ningún piloto, obviamente; lesionarse, menos aún. Sin embargo, Valentino Rossi se ha hecho mucho daño en un momento clave de la temporada de MotoGP, además de perderse este fin de semana su gran premio de casa, el de San Marino. Quienes le conocen bien (y como parece presumible) aseguran que el campeonísimo italiano tiene metido entre ceja y ceja conseguir su décimo título mundial, un objetivo irrenunciable antes de empezar a pensar en la retirada cuando se asome al abismo de los 40. El Doctor figuraba hasta ahora en cuarta posición de la clasificación provisional, a 26 puntos del liderato de Dovizioso; es decir, apenas una carrera de desventaja recuperable con seis todavía por delante en la campaña más competida y emocionante de los últimos años.

El tiempo de recuperación que precisará Rossi no está definido, aunque se antoja casi imposible que, como mínimo, no se ausente también en Aragón. Son 50 así los puntos que cederá y sus aspiraciones a la corona 2017 parecen esfumarse, en condiciones normales (salvo catástrofe de los pilotos que le preceden) nadie apostaría por la recuperación de tal déficit. Pierde el certamen uno de sus alicientes y esta circunstancia me lleva a pensar si realmente cualquier método de entrenamiento es admisible para quienes tanto se juegan en el Mundial. Por supuesto que un piloto debe tener en la moto la base de su preparación (porque no puede rodar cada día en circuito), pero creo que se hace necesaria una reflexión sobre los formatos más adecuados en términos de equilibrio entre eficacia y riesgo.

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