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Marruecos Marruecos MAR

2

Gabón Gabón GAB

3

Bolivia Bolivia BOL

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Haití Haití HAI

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Ellos durmieron a 7...

Bajo el diluvio. Hay un sabio refranero español que dice que “nunca llueve igual a gusto de todos”. Se notó a partir del minuto 20 de partido. Mira que el Madrid empezó como si lo hubiera guionizado toda la familia de Zidane al completo. 2-0 en el electrónico y, encima, con goles del hombre del momento: Cristiano. Las casas de apuestas ya apuntaban a un hat-trick del próximo Balón de Oro cuando el Sporting empezó a crecerse bajo la lluvia torrencial que asoló la capital durante todo el fin de semana. La banda de Danilo era eso, una banda, por donde Isma López y Moi Gómez encontraban una autopista que terminó por desquiciar a Pepe y a Ramos en su regreso a la titularidad en el Bernabéu. La espesura fue tanta que hasta Modric mostró su condición humana con su clamoroso error en el 2-1. Una pérdida impropia de Luka. Tampoco Kovacic llegó a tiempo a la ayuda y el gol de Carmona nos avisó de lo que se avecinaba. Tanto pensar en el Clásico del próximo sábado podía terminar con un chasco mayúsculo, de esos que te dejan con cara de tonto. En el banquillo se mordían las uñas Carvajal y Marcelo, los puñales titulares para el duelo universal con el Barça, Casemiro (que no llegará con el rodaje suficiente), Asensio e Isco (Zizou reservó al malagueño, señalándole como titularísimo para la gran cita del otoño futbolero). Y en el campo paseaba su ostracismo James, más cerca de la melancolía que de la rebeldía. Y Benzema, de vuelta a su mundo impenatrable donde las emociones y la pasión desatada no tienen cabida. En el primer tiempo no hubo noticias de Karim. Ni buenas ni malas. Eso es peor. Y en el segundo, desaprovechó una golosina de Lucas Vázquez en un balón que decía “¡cómeme!”. Pero su cabezazo fue al muñeco...

Máximo castigo. Eso sufrió el equipo de Abelardo cuando ya se olía (y temía) el empate en las heroicas gradas del Bernabéu (¡67.118 valientes pese a la tromba de agua!). Penalti. El croata Cop se puso delante de la pelota confiado en su condición de Pichichi del Sporting. Los madridistas no querían ni mirar. Keylor, a un lado. La pelota, al otro. Maldición. Pero, de pronto, el balón pasó por encima del larguero. Un suspiro hondo y profundo invadió a toda la afición, convencida de que ese error inesperado iba a ser el primer gran presagio para el Clásico del Camp Nou. La suerte es para que el que la busca, y este Madrid de Zidane lleva muchos meses currándoselo. No es flor, es el empeño en no darte nunca por vencido. Se puede jugar mal y ganar. Así era el Madrid de Antic en la temporada 1991-92. Venció 2-1 al Tenerife en un partido clavado a este. El Bernabéu pitó pese al triunfo. El Madrid era líder sólido. Pero Mendoza hizo caso al pueblo y destituyó al serbio. El equipo se hundió y, para colmo, perdimos esa Liga en Tenerife seis meses después. A Zidane que no me lo toquen. Ayer alcanzó el récord de Ancelotti de 31 partidos invicto. Y los que te quedan, Zizou...

Ojo a Anoeta. El Sporting mereció mejor suerte, pero el caso es que esta noche el Barça saltará a su estadio maldito del siglo XXI (Anoeta) a nada menos que siete puntos del líder. Me muestran su confianza en lo que pueda ocurrir hoy los peñistas de Marruecos (la Peña REMATE de Tetuán estuvo en el estadio), de Andraitx, de Mora (Toledo), Alberto Álvarez de Ávila (gran vikingo), David y Ana de Arévalo, Balbino de Brujas (aunque ayer lo vio con su familia en su tierra natal de Valladolid) y mi paisano Tito ‘Malmea’, que ayer cumplió 50 años con mis añorados ‘Vandecopas’. Sois muy grandes.