Sigue siendo el Rey...

Juego de Tronos. No era una semifinal más de una Eurocopa más. Los madridistas estábamos pegados a la pantalla de televisión como si fuese un partido de Champions con el Madrid presente. Cristiano y Bale en escena. Morbazo total. Y los no madridistas lo vieron en busca del gozo de ver a Cristiano fracasar ante Bale y así poder augurar ese declive del portugués tan anunciado y tan profetizado que nunca llega. Un servidor, para qué engañarnos con la edad que ya vamos teniendo, iba con el 7 y con Portugal, un país al que tengo un cariño especial y no sólo por la cercanía geográfica. Los casi 11 millones de portugueses vibraron con su sólida selección (¡qué envidia da ver un equipo tan trabajado!) y más con ese prodigio de la naturaleza nacido en Funchal hace 31 años y que ya va a por la que sería la primera Eurocopa de su país. Ganó la Champions, ha alcanzado a Platini en el récord goleador de esta competición y encima va lanzado a por el Balón de Oro. Cristiano sigue siendo el Rey...

Lyon, talismán. En esta ciudad, Cris le metió a Hungría dos golazos en la tarde en la que muchos ya preparaban las paladas de tierra para cantar la eliminación y la tragedia de los portugueses. El Rey Lyon se ha apoderado de la energía positiva de esta coqueta ciudad que nunca olvidará sus dos exhibiciones. Ante los galeses, abrió su recital con un golazo de cabeza que se convirtió en un misil teledirigido. Testarazo imperial e imparable. El 1-0, el gol de verdad, el que abre la lata y parte al enemigo en dos. Completó su exhibición con una asistencia a Nani apenas tres minutos después. 2-0, Portugal en pie y el orgullo de Gales malherido y casi sin respuestas. Sólo las que daba el heroico Bale...

¡Ánimo Gareth! Nada que reprocharte, campeón. Fuiste la bandera de una nación durante toda la Eurocopa. Gales aterrizó en Francia como Albania, novata total en estas lides. Nadie daba una libra por vosotros. Pero tu orgullo galés y tu alma de ganador nato forjada estos años en el Bernabéu te hicieron rebelarte contra la lógica hasta fabricar un sueño que ha secundado buena parte de la Europa futbolera. No estarás en París, pero sales reforzado. Ante Portugal fuiste el faro de Gales y la única referencia en ataque sólida y fiable. Con 0-0 firmaste tres galopadas que me pusieron el corazón en un puño. Me sentí raro. Admiraba tu empuje mientras te acercabas a Rui Patricio, pero luego rezaba para que no le batieses. Es la fuerza de Cristiano. Pero el madridismo te aplaude orgulloso y en Gales serás recibido como Julio César cuando regresaba a Roma con las Legiones tras sumar nuevas tierras al Imperio. Lo bueno es que Cristiano es el mejor del mundo y tú vas camino de serlo.

Como Italia en 1982. Les voy a contar una historia a los jóvenes. La Italia de Zoff y Rossi que en 1982 ganó el Mundial en el Bernabéu ante Alemania (3-1), en la fase previa había sumado empate tras empate: 0-0 ante Polonia y 1-1 ante Perú y Camerún. Les pusieron a caldo y al final.... ¡campeones! Pues me da que Portugal será la Italia del 82. ¿Y si hoy gana Alemania y encima en su rival en la final del domingo? Como en el 82...

Viva Portugal. Mi amigo Paulo, del restaurante Fado, me llamó emocionado. Es hincha desde niño del Sporting de Lisboa, la cuna de Cristiano, Figo, Futre, Joao Mario o Adrien Silva. Él me avisó de que su país iba a dar guerra. No está mi querida España, pero está Portugal. Siiiiiiiiiiiuuuuuuuuu...