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Colombia reclama a su figura: la Selección necesita a James

En un momento clave de la Eliminatoria, el equipo de Pékerman reclama el talento, influencia y liderazgo de su máxima figura. El 10 puede tener la clave del éxito ante Bolivia y Ecuador.

Colombia reclama a su figura: la Selección necesita a James
MARTIN BERNETTI AFP

"Un líder es un negociador de esperanzas", dijo alguna vez Napoleón Bonaparte. El líder futbolístico de esta Selección es James Rodríguez, y él representa la esperanza para las próximas dos fechas de la Eliminatoria. Colombia lo necesita más que nunca.

Su presente en el Real Madrid no es bueno (el Bernabéu lo volvió a silbar por tercer partido consecutivo) y su última imagen con la amarilla no fue la mejor (derrota ante Argentina y empujón a Daniel Torres). 

Esa realidad no se puede esconder. Como tampoco se pueden pasar por alto aquellos capítulos en los que dijo presente y sacó la cara cuando el equipo más lo buscaba.

En 2011 lo hizo por partida doble: con la Sub-20 en el Mundial que se disputó en nuestro país, y con la mayores, cuando debutó de manera brillante en La Paz contra Bolivia, en el primer triunfo de la eliminatoria anterior.

Su protagonismo lo revalidó en junio de 2012, con un gol frente a Perú en Lima que significó la primera victoria oficial de José Pékerman

Y ni hablar de lo hecho en Brasil 2014, cuando asumió todo el liderazgo ante la ausencia de Falcao y se convirtió en la figura del equipo y en el goleador del campeonato.    

En la eliminatoria actual marcó el gol del empate ante Chile, en un partido recio en Santiago en el que su talento apareció en un momento determinante.    

Ese es el James que necesita la Selección. El líder que es capaz de guiar a un equipo dentro del campo (como el de la Sub-20 en 2011). El crack que asume su rol de goleador en los torneos importantes (como en el Mundial de 2014). Y la figura que aparece de la nada para empatar o ganar un partido (como en Chile).

Pékerman estuvo hace dos semanas en España hablando con él para reafirmar su compromiso de llevar la bandera nacional.

La charla con el míster causó efecto, por lo menos en la antesala, pues él fue el encargado de darle la bienvenida a la legión europea en la cancha de la Federación. Esa fue una muestra de unión, comunión y, sobre todo, liderazgo.

Se espera ahora que su influencia y talento aparezca en la cancha y se demuestre en el juego para sumar seis puntos frente a Bolivia y Ecuador y enderezar el camino hacia Rusia 2018.

James es el negociador de esa esperanza que pide a gritos la Selección. La clave está en su cabeza y en sus pies.