

La anterior semifinal del Mundialito me pareció un petardo, por su mal juego y su suciedad. Pero esta me pareció interesante por la forma en que la ilógica lógica del fútbol desafió el pronóstico.

Por un instante asaltaron en mi cabeza imágenes tenebrosas, vacaciones de Navidad plagadas de choteo y pitorreo de mis cuñados...

La magnífica victoria del Madrid el pasado sábado ante el Sevilla no es ninguna casualidad. Reacciona igual que un animal salvaje que huele la sangre de sus presas.

Es increíble la diferente perspectiva entre Europa y América cuando se trata de afrontar el Mundial de Clubes.

El Gremio de Portoalegre ya está en la final del Mundialito, donde esperará al Madrid o a su rival de esta noche, el Al Jazira, en el improbable caso de que hoy dé la sorpresa.

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