DEPORTIVO CALI

Carlos Rodríguez, de su desnutrición a fortaleza del Cali

Carlos Rodríguez, una de las figuras ofensivas del Deportivo Cali.

Colprensa

El jugador estuvo en las menores de Millonarios, logró el ascenso con Fortaleza; viajó a México, donde le operaron mal una rodilla, y ahora luce maduro con los verdiblancos.

¡Fantasía! Carlos Mario Rodríguez hace del balón un objeto tan divertido como inalcanzable para los rivales. Conoce el virtuoso arte del engaño. Ambidiestro, ataca por derecha, izquierda y por el centro, asiste y dispara con ubicación y potencia y brinda apoyos en defensa. El funcional jugador de Fonseca (30 de enero de 1995), progresivamente, está logrando un protagonismo lejano al que tuvo tras su silencioso arribo. El golazo que le anotó el domingo a Atlético Nacional en el Atanasio Girardot, es solo una virtud de su amplio repertorio.

“Es un jugador que ha sufrido, se ha recuperado de lesiones, y posiblemente otro jugador con una fuerza mental menor, se hubiese quedado. Nosotros le pusimos un coaching, le fortalecimos el apoyo nutricional, porque tenía un desbalance nutricional; su estatura no iba en relación con su peso corporal. Sufría de muchas lesiones musculares, por desnutrición, cuando era juvenil, entonces, el jugador que mantiene lesionado no tiene continuidad. Su mente iba más allá de lo que le podía brindar su cuerpo y su preparación”, comentó a AS Colombia, Carlos Barato, presidente del club Fortaleza CEIF -al que pertenece Rodríguez- y quien coadyuvó al jugador para su fortalecimiento.

De Fonseca a la Capital: “El Centro de Entrenamiento Integrado para Fútbol (CEIF) compra Fortaleza en el 2015 y acercamos a algunos jugadores que habíamos orientado en la Selección Bogotá, entre los que estaba Carlos Rodríguez, quien ya había jugado en una Primera B en el Atlético, y llegó nuevamente a Millonarios, donde no lo tuvieron presente. Entonces, lo trajimos a Fortaleza y lo terminamos de formar, de pulir y de recuperar de unos temas recurrentes de lesiones musculares y de fútbol base que no le había desarrollado”.

“Llegó a Bogotá desde Fonseca (La Guajira) buscando una oportunidad, inicialmente a una casa-hogar de Millonarios y luego estuvo viviendo en otra pensión. Su familia es muy humilde. Y cuando llegó a Fortaleza CEIF, le hicimos un contrato profesional y lo acompañamos en su etapa de fortalecimiento; porque nosotros invertimos en la integralidad de los deportistas, con colegio, salón de entrenamiento sicológico, nutrición…”.

El fortalecimiento técnico y atlético: “Nosotros le hicimos una etapa de perfeccionamiento… él hacía la doble pasada sobre la pelota, hasta tres veces y cuando iba hacer el dribling, ya tenía la marca encima y perdía el balón, y cuando enganchaba, no sacaba la pierna contraria para rematar; además del ida y vuelta, el sacrificio en la recuperación de la pelota… y muchos detalles más que le corregimos, porque él era de los jugadores que solo se inquietaba cuando la pelota le pasaba por los pies”.

Su ascenso profesional: “El mismo año que compramos al equipo, ascendimos, con la ayuda de Carlos Rodríguez. En ese equipo también estaba John Duque. En la A, continuó mostrando su talento, luego lo transferimos al Puebla de México, donde tuvo un problema en la rodilla y lo operaron mal y sin consentimiento nuestro. Regresó y lo recuperamos durante todo el año anterior y jugó con nosotros cerca de cuatro partidos y llegó el interés de varios equipos”.

La fuerte lesión y la negligencia en México: “Tuvo un gran riesgo. Por fortuna, pudimos actuar y lo reintegramos a Fortaleza y le hicimos la inversión necesaria para su recuperación, además de una nueva intervención quirúrgica, corrigiendo la anterior, e hicimos la rehabilitación durante todo el año anterior. Por eso también nos decidimos porque el jugador fuera al Cali, que es una institución muy seria, a través de su departamento médico y sus aportes científicos. Sabíamos que allá podía culminar su rehabilitación. Y eso se nota en los resultados.

La apuesta del Cali por el jugador: “El Cali se animó y nosotros lo recomendamos plenamente, a ojos cerrados, con Juan Fernando Mejía y con Miguel Cardona. Carlos es representado por Lucas Jaramillo, quien entabló la relación y yo di el aval, porque uno se juega el prestigio. Sabíamos que no iba a desentonar en el Cali (…) Llegó con un préstamo sin ningún costo. El Cali se comprometió a terminarlo de rehabilitar. Sacrificamos el ingreso económico, y si el Cali hace uso de la opción en junio, debe pagar un valor y en diciembre otro valor un poco más alto. Él tiene dos años más de contrato con Fortaleza. Es un jugador que está para el fútbol internacional, pero antes, seguramente, le va a dar muchas satisfacciones al Deportivo Cali”.