Juanfer sos un crack

La voluntad y el coraje para pelear ante situaciones adversas son -desde el mito- características fundacionales de Boca Juniors y su historia inmigrante. También las del hombre que le dio la Copa Libertadores a River Plate este domingo en el Santiago Bernabéu con un golazo que lleva su sello. Juan Fernando Quintero fue dotado con un talento natural único y la capacidad para rebelarse al destino, a los que no le creyeron, a sus 1.68 de estatura, a sus propias elecciones…

Quintero es la prueba de que al éxito también se llega con escalas, tropezando, volviendo a empezar. La historia de muchos. Imperfectos. Luchadores. Llegó a River Plate cuestionado, incluso sin haber tocado una pelota. Fue condenado sin pruebas, discutido por su pasado, por su afición por la música (sí, reguetón) y porque necesitaba mejorar su condición física. Dudas justas, si se quiere, pero que rayaron en el irrespeto.

Tras el Mundial de Brasil, Juanfer perdió a su abuela. Una verdadera prueba a su carácter y a sus prioridades, así que tiempo después en Argentina simplemente trabajó en silencio. Esperó con paciencia su momento en el equipo de Gallardo. Evitó las provocaciones y las polémicas. Meses después, la vida le dio en Madrid la recompensa a su temple y sacrificio. En el minuto 107 de ese partido que casi no se juega, clavó un zurdazo que hizo temblar Buenos Aires. Un gol hermoso que vale una Libertadores.

Quintero es Colombia, la Comuna 13, las ganas de vencer la adversidad. También es talento, belleza hecha fútbol y agradecimiento. Llegará tan lejos como quiera. Es un crack del fútbol y de la vida.