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Tercer tiempo

Lejos del Madrid

Uno de los mejores títulos de la literatura española de los años 80 del siglo pasado es El desorden de tu nombre, de Juan José Millás, a quien nunca he visto muy inclinado al fútbol, la verdad, porque éste es un deporte de colectividades y él es más bien un artista de la soledad. Ese otro título que está al principio de la página, La soledad era esto, es de escalofrío, como casi toda su literatura, en la que se sustancia el carácter de un escritor que va al alma de los solitarios. Y me vino ese título de tanta soledad mirando en el campo de fútbol de Verona a Cristiano Ronaldo, solo. Quiero decir, lejos del Madrid.

Mecanismo de olvido

Lejos del Madrid, donde no se le olvida. ¿O sí? Cristiano dejó tras de sí una estela de éxitos, que buscó con el ahínco de un labrador de lujo. Pero también dejó evidente en la directiva de Florentino Pérez, y en el propio presidente, la sensación de desdén, como si se activara rápidamente en la entidad, desde la directiva al cuerpo técnico, un mecanismo de olvido para dejar atrás cuanto antes la huella del portugués. Antes habían dicho, la directiva, el entrenador, y destacados periodistas, que Cristiano no se iba a olvidar nunca. Ahora consta que no es importante, ya no lo es.

Ya no es importante

Lo dijo Lopetegui, no hay que dudar de su palabra. A preguntas del siempre incisivo Javier Herráez de la SER, el entrenador del Real Madrid se zafó de la incómoda realidad de que el club (aún) no le ha traído los fichajes que precisa, volvió a elogiar a los presentes y a poner a los ausentes donde de veras están: fuera de la órbita del equipo. Y aunque el sitio de Cristiano sigue vacante y por tanto caliente, el sucesor de Zidane le dijo al compañero de la radio una frase que no puede haber nacido de la improvisación: “Los que no están no son importantes”. Glup, como se dice en los cómics.

Legado de Cristiano

Vi todo el partido de la Juventus ante el Chievo. Desde el minuto uno. Cristiano es figura de sí mismo hasta en el minuto de refresco. Se enfadó, e incluso se burló, cuando su nuevo equipo encajó el primer gol, persiguió el gol como si le fuera la vida en ello, protestó desde el suelo, de pie, mostró su pierna saludable, dispuesta a la lucha, y se hizo insustituible en la Juve, imán de todas las miradas. En algún momento, cuando se me vino a la cabeza el título de Millás, sentí que estaba solo, que el equipo aún no lo tenía tan en cuenta. Pero él se revolvió como si le mandara un mensaje al Madrid: “Sigo aquí, soy el que fui”.

Velocidad de fútbol

El fútbol es de entusiasmo­­ y olvido. Se irá diluyendo Cristiano en la memoria, es posible que esa frase de Lopetegui (“Los que no están no son importantes”) se vaya cumpliendo poco a poco, y sintamos la pulsión de ver a Cristiano sólo cuando sobresalga el interés por alguna razón española. De reojo, sin embargo, se seguirán mirando él y Messi. No concibo a Messi sin Cristiano, y a distancia van a seguir compitiendo. Ante el Alavés Messi estuvo sublime, y que me perdonen pero a mí me parece que ante el Chievo Cristiano estuvo terrenal, hasta que hizo gestos que lo acercan a sus momentos celestiales.

Ideita de Tebas

Tebas descubrirá, en el edificio que ocupa en Madrid, vestigios de Taurus y Alfaguara, editoriales señeras que ocuparon la sede de LaLiga, para entender que los demás duden sobre lo que hace. Especialistas Secundarios simularon en Carrusel una entrevista con él sobre su última “ideíta”, llevar un partido al extranjero. Por discrepar de su ocurrencia, Tebas descalificó al político Íñigo Errejón, gran lector: que dedique su discrepancias para cosas más importantes. ¿Qué este deporte no es importante? Tebas de mi corazón (por cierto, un título de Nélida Piñón editado por Alfaguara).

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