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El concurso de méritos lo ganó Cristiano

Buen partido en Ipurua. Bueno y bravo, con un bonito final: los dos equipos se reconocieron mutuamente los méritos en los abrazos finales. Ganó el Madrid por ese poderío tremendo de Cristiano, pero el Eibar murió en el área del Madrid y tiene dos penaltis que reclamar. Penaltis de aquella manera, pero penaltis al fin, en el criterio de Iturralde, que doy por bueno. El Eibar se quedó sin puntos pero eso no merma su prestigio y su derecho a considerarse aspirante a un pasaje para Europa. Perdió porque el Madrid le robó dos balones en su propio campo cuando salía, dos fallos en los que no suele incurrir. Y ahí estaba Cristiano...

Para el Madrid, el partido tenía el interés de ver cómo entraban los que entraron. Zidane está en una especie de concurso de méritos con vistas a lo que queda de Champions. En el equipo titular hay dos plazas arriba para cinco jugadores: Lucas Vázquez, Asensio, Benzema, Bale e Isco. A todos ellos los tiene activos. Los diez titularísimos, estos cinco, Nacho y Kovacic, suplentes que cuentan, son los dieciséis con los que Zidane ha decidido jugarse la Champions. En Eibar volvían de lesión Modric y Kroos (mejor el primero, que a ratos disfrutó de lo lindo del fútbol, y se le notó) y a Isco y a Bale les tocó el turno de hacer méritos.

Bale estuvo bien. El jarabe de banquillo, receta tan antigua pero que con él no se había probado, le mejora. Jugó en la banda izquierda, bajó, subió, centró... Más desconcertado estuvo Isco, al que en el ceño se le nota inseguro, y  cuando está así se le escapan las musas. Muy al final entró Benzema, al que ese rato no añadió ningún laurel sobre los que le pone, cada día con más dificultad, Zidane. El que de verdad ganó el concurso de méritos fue Cristiano, que acertó con dos goles, le sacó las dos grandes paradas a Dmitrovic y confirmó por enésima vez que cuando él está bien (y ahora está que se sale) todo los demás resulta superfluo.