Todos los colores del azul

La canción más difícil de Raimon, el cantante de Xàtiva, fue Tots els colors del verd, sobre el País Vasco de los difíciles tiempos. A Antonio Machado le fascinaba el azul de Sevilla; y su poesía contuvo ese color entre todos los colores como el cielo mismo de la ciudad que lo vio nacer. Rubén Darío tituló Azul su prosa más poética. Dice Darío: “Señor, ha tiempo que yo canto el verbo del porvenir”. Azul y el porvenir. Nos hemos enredado en España ahora con algunos de los colores del azul y hemos interrumpido el porvenir del fútbol nacional, que parece ahora unido a una polémica que si no fuera accidental sería peligrosa. Resulta que una de las impresiones que da ese color, si uno quiere, es la variante malva que contiene ese color y, en general, cualquier apariencia de bermellón. A Colón lo llamaban rubio unos y otros bermellón.

Porque muchas veces uno ve lo que quiere ver. Unas monjas de clausura llamaron a la policía porque delante de su convento veían escenas pornográficas. “No vemos nada”, dijeron los agentes. Y las monjas replicaron: “¿No ven nada? Súbanse al armario y verán”. Estamos en un tiempo de armarios, subidos a esa atalaya para ver colores donde no hay intención de que sean de un tono o de otro, y nos pasamos el día contaminándolo todo con raras intenciones. Sosiéguense, es un color azul, de tantos azules que hay, y es fútbol, es sólo fútbol y porvenir. Que no nos cieguen los colores.