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Casillas choca con el fair play financiero

Casillas choca con el fair play financiero

De golpe, Casillas se ve reducido a la dura condición de suplente en el Oporto. Después de dos buenas temporadas y de diez partidos de ésta en siete de los cuales resultó imbatido, y jugando bien en todos ellos, ha caído de las alineaciones. Le suple José Sá, joven portero portugués, al que se augura un futuro como meta de la selección de aquel país. Digamos que resuelve el puesto. También lo resuelve Casillas, pero le cuesta más al club. Fichó para dos años más otro, a su voluntad. En los dos primeros el Madrid se hacía cargo de la mitad de su ficha. En el tercero, ya no. En el tercero, el coste íntegro de la ficha de Casillas recae en el Oporto. Y les pesa mucho.

Así que la primera explicación, la más fiable, es que el club le empuja discretamente al exterior. Para que le cuadren las cuentas, muy vigiladas en estos días de tanto esmero con el ‘fair play’ financiero (excepción hecha del PSG, porque el abrazo París-Qatar tiene usía), Casillas supone un peso decisivo. Y si, como parece, en José Sá hay portero grande para los próximos diez años, ¿por qué gastar un dinero serio en Casillas? La vida es así. Su llegada vivificó al Oporto, era el mejor portero de la última década, campeón dos veces de Europa y una del Mundo con España, capitán del campeonísimo Real Madrid. Un golpe de prestigio para el Oporto. Pero ahora...

Ahora el tiempo y el mercado son duros. De repente, resulta que el Oporto tiene a Sá y que las cuentas le saldrían mejor si Casillas se marchase en enero. Y él, que hace poco aspiraba a verse de nuevo en la Selección, se encuentra en un mal trance. No lo merece. Como no mereció el trato que le dio Mourinho tras su feliz empeño por cerrar con Xavi y Puyol las heridas de aquellas fechas turbulentas de la ‘Tormenta de Clásicos’ y sus réplicas. Eso le costó un final inapropiado en el Madrid, en los muy feos tiempos en los que Florentino fue rehén de Mourinho. Aquella mala salida le llevó a Oporto, donde ahora se ve convertido en la mosca en la sopa. Qué lástima.