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El tercer tiempo

El tercer tiempo

Qué hay en un gol

Los periódicos insulares de Tenerife reflejaron en sus titulares el fiasco de Getafe con una rara unanimidad: el Tete quedó a un gol de Primera. Un gol es el mundo entero, en el fútbol. El Getafe marcó tres, el Tenerife marcó dos. Pero un solo gol no hubiera sido únicamente el empate, sino la victoria. Cosas del reglamento surrealista que ante el Cádiz favoreció al Tenerife. Fue una derrota en la cumbre.

Duelo y enorgullece

¿Enorgullece? El Tenerife está acostumbrado a sufrir, a subir y a bajar con la violencia del sifón. Ahora mismo ha estado con un dedo (con un gol, dicen los colegas isleños) en Primera, “el paraíso del fútbol profesional”, como dijo el estupendo Manoj Daswani en su épico relato de la eliminación en la Ser. Que haya llegado al final, en el corazón insular, tiene un aire agridulce. “Lo intentó el Tete”.

Pérez Minik

Pérez Minik, el intelectual canario más potente del siglo XX, fue cronista de fútbol en los años 20. De ahí extrajo ese seudónimo, Minik. Luego no le importó tanto el fútbol, se hizo escritor, crítico literario. En ese libro del que extraigo la frase de esta semana escribe don Domingo también: “Entre esos dos árboles bíblicos [el purgatorio y el paraíso] el hombre canario se mueve con afán y con angustia”.

El paraíso

Estuvo otras veces en Primera, lo probó con éxito en la época de Jorge Valdano, con aquellas heroicas victorias que tanto celebró el Barça. Ahora pudo llegar de nuevo al paraíso del que hablaba Manoj. Puso un afán intermitente, y al final vivió con angustia, hasta la derrota de su ilusión. Su comportamiento en este arreón pareció más sólido que la peristáltica temporada regular.

El mundo entero

Viví en la isla en este último periodo y confieso que nunca vi tanta ilusión por el fútbol. Un amigo me confesó, tras el frustrado ascenso: “Qué pena. Esto nos ponía en otra dimensión”. Así somos, como decía Pérez Minik: el afán de victoria está en el alma de un insular como la salida a otra dimensión. Y esta vez el Tenerife asumía el reto con un equipo que representa al mundo entero.

La ONU del fútbol

Así es: como en muchas de las escuelas tinerfeñas, sobre todo en el sur de la isla, el equipo tiene jugadores de las más variadas nacionalidades, casi tantas como la ONU, dicen por aquí. Acaso esa virtud multicultural también refleja un problema de raíz de este fútbol: las carencias en el cuidado de la cantera. Acaso esta vuelta al purgatorio que supone la Segunda le sirva también para mirar hacia adentro.

El ganador

Alguna vez escuché en Carrusel hablar de la calidad del partido: fútbol de Primera, dijeron. Cualquier cosa que sea esto, es cierto que hubo momentos vibrantes del partido que ya los querríamos en la parte alta de la tabla. El Getafe se repuso del gol isleño con pausa y con decisión, y los tinerfeños no se rindieron nunca. ¿Pudo ganar cualquiera? Esa es la esencia del fútbol. Ganó el Getafe, enhorabuena.

El paraíso II

Ahora el Paraíso se pierde al Tenerife. Y gana a otros en una torneo de alto riesgo en el que la derrota cuesta más cara que en el Purgatorio. El fútbol está marcado por el dinero y los fichajes. Es obvio que para seguir allá arriba el Getafe tiene que gastar mucho dinero. Y para subir el Tenerife no puede quedarse como está. El fútbol es cuestión de pasta. Por eso quizá lo dejó el admirable Pérez Minik.

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