Él solito destruyó al Barça

Él solito destruyó al Barça

Soy poco amigo de los famosos selfies. Pero el que está incrustado en esta columna lo guardaré como una reliquia. Ayer me hice en el Palco de Honor del Bernabéu una foto con Pedro Ferrándiz, el tipo con más talento que he conocido en el admirable mundo de la canasta. Este alicantino, pese a estar medio metro más abajo, fue capaz de domar a los primeros hombres que pasaban a duras penas de los dos metros hasta forjar una sección de basket del Madrid que fue dominante en España y Europa. A nivel nacional logró aburrir al Barça, que en 1961 disolvió su sección (con el Llaudetazo). El Madrid de Ferrándiz lo ganaba todo. Las Ligas (las de 1961, 1962 y 1963 seguidas) y las Copas (1960, 1961 1962 y 1963). Sus cuatro Copas de Europa llegaron a partir de 1965...

También me hice ayer un selfie con el tipo capaz de inventarse la ‘autocanasta’. El 18 de enero de 1962 ordenó a un jugador suyo, Alocén, que se metiese en Varese una canasta para evitar una prórroga a la que su equipo llegaría diezmado. Le tomaron por loco. Pero al ser eliminatorias a ida y vuelta eso garantizó la ‘miniremontada’ en la vuelta disputada en Madrid. Genio. Ferrándiz es sagaz, intencionadamente individualista, pionero, visionario y un espejo perfecto para Lolo Sáinz y Pablo Laso. Los dos gigantes que siguieron su estela. Eres grande, Socio de Honor...

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