Adiós, triplete, adiós

Adiós, triplete, adiós

Sueños rotos. El descuento fue el fiel reflejo de lo que pasó con el Madrid en Vigo. Patada al aire de Danilo que no acabó en gol por la excelente parada del gran Casilla, indolencia reiterada e irritante de Benzema que casi nos cuesta otro gol como en Sevilla, Cristiano, Mariano y Morata esperando desesperados arriba un balón que nunca llegó... Se acabó. El Madrid murió de pie y luchó hasta el final, pero no olvidemos que la eliminatoria se tiró en el Bernabéu. Ayer ya era tarde.

Spasic ha vuelto. Hay futbolistas que llegan al Madrid y les pesa la camiseta desde el primer día que se la ponen. En su día sucedió con Spasic, un yugoslavo entrañable que quedó marcado para siempre por un autogol que se metió en el Camp Nou. A Camacho le tuvieron que sujetar ese día para no comérselo. También sucedió con Secretario, un lateral derecho portugués que trajo Capello y que jamás pudo con la presión del Bernabéu. Cogió las maletas en enero, fichamos a Panucci (enorme el italiano) y un año después el Madrid levantó la gloriosa Séptima. Y de nuevo vi el efecto Spasic con Flavio, el brasileño que fichamos al Deportivo en el verano de 2000 por 4.000 millones de pesetas. En Riazor se salía. Aquí le temblaban las piernas. Pues todo eso le pasa a Danilo. Su autogol en Balaídos puso el cierre a la eliminatoria y desterró a su equipo de la Copa. Una pena...

Quedada. El Celta empezó a consumar su pase a semifinales desde la Gran Quedada que protagonizaron sus aficionados antes del partido. El celtismo se unió para alimentar un sueño que derrumbó el anhelado triplete con el que soñábamos a los mandos de Zidane. Tampoco voy a hablar de infortunio, igual que en su día expliqué que era una memez lo de la flor del marsellés. A Ramos le entró el cabezazo heroico en Trondheim, en el Camp Nou o ante el Depor. Pero el de anoche se le fue por milímetros. Simplemente, el equipo estaba mucho mejor hasta el partido maldito de Liga en el Pizjuán y cuando hay fe e ilusión es más difícil frenarte. Y es más sencillo hacerte valer si tienes a Pepe y Varane y no verte obligado a poner a Casemiro de central. Y es más fácil si tienes a Carvajal y Marcelo, que son los dos mejores laterales del mundo, o si dispones de Modric, James y Bale, futbolistas por los que en la Premier pagarían tres cifras. Cristiano puso su sello y la luz de la esperanza con un golazo de falta. Pero Wass acabó con una hipotética prórroga. Y el gol de Lucas (¡debió ser titular!) ya llegó demasiado tarde...

Nos queda Nadal. En un día triste para el madridismo (siempre que perdemos una competición para mí lo es), me consuelo con seguir las hazañas de Rafa Nadal en Australia. Nuestro vikingo más ilustre nos marca el camino. Lucha, garra, orgullo, ambición, compromiso... ¿Me sigues, Karim? ¡Espabila!

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