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La cita de Busquets y el compañero querido de Jurado

El resumen de la decimoquinta jornada de La Liga Santander nos ha dejado algunas historias curiosas con destacados protagonistas: Mariano, Busquets, Rubén Castro, Jurado,Trigueros...

Busquets, Estiarte y la Pobla de Mafumet

Añoraba el Barcelona la mejor versión de Busquets. No estaba siendo la temporada más lustrosa del mediocentro, falto de físico y más errático que nunca. Dio un paso adelante frente al Real Madrid y manejó el partido a su antojo en El Sadar. Le necesitaba el equipo de Lus Enrique. El juego de Busquets es una cuestión de orden. Al de Badía le gusta estar alejado de los focos, en un segundo plano. Es un futbolista que sabe convivir con el éxito. Nunca olvidará lo que le costó llegar, más que a otros. Manel Estiarte desveló una anécdota que ayuda a explicar la mentalidad de Busquets. “En cada uno de los 14 títulos ganados decía: ‘¡Manel! No te olvides que ganamos en la Pobla de Mafumet. Nunca se olvidó de donde veníamos”.

“Mariano es muy cabezón”

Se ha empeñado en triunfar en el Real Madrid. Mariano Díaz, que pudo salir en verano y cuyo nombre está apuntado en casi todos los despachos de las secretarías técnicas de los clubes de Primera, transpira ambición y deseo. Enrique Pimpinela, su descubridor, le augura éxito en la empresa. “Es muy cabezón, lo logrará”, destaca. Madera tiene. No le es esquiva a Mariano tampoco la fortuna. Su gol ante el Deportivo lo atestigua.

Los genes rojiblancos de Manu Trigueros

Se oyen campanas de Selección en El Madridal. La brillante temporada de Víctor Ruiz y Manu Trigueros obliga a Lopetegui a valorar sus convocatorias. Si vio el golazo del mediocentro al Steaua no tendrá dudas. El Atlético, otra prueba. Trigueros nunca ha escondido su cariño al club rojiblanco. La influencia paterna resulta decisiva para entender sus inclinaciones colchoneras. Su padre jugó cuatro temporadas en el Atlético Madrileño, filial colchonero en los ochenta. También era centrocampista y también era conocido por Manu Trigueros.

Gran temporada de Manu Trigueros.

La historia de Iborra como recogepelotas

La mayoría de futbolistas han ejercido de recogepelotas durante su infancia. Los clubes tiran de canteranos para cumplir esa función. Es algo habitual. Iborra también lo hizo en la escuela de Alfara (Valencia) en la que dio sus primeros pasos como jugador. El centrocampista del Sevilla, decisivo en Vigo con su ‘hat-trick’, recibía 500 pesetas o un bocadillo por hacer las veces de recogepelotas en los partidos del equipo amateur. Hoy Iborra es una institución en la localidad valenciana. Hasta el torneo de fútbol base lleva su nombre.

El compañero de habitación de Jurado

La tragedia del Chapecoense tocó el corazón de Jurado. Cleber Santana, el ex del Atlético y del Mallorca, fue su compañero de habitación en las concentraciones durante su estancia en el club balear. Muchos le han preguntado estos días sobre la personalidad del brasileño. Así lo describió en EFE: “Cleber era un tipo admirable, siempre feliz, siempre riendo, de buen humor, un chico encantador y un gran futbolista, que nadie lo olvide”. Palabras de un buen amigo. Jurado intenta recomponerse en el campo. Ha ganado terreno en el Espanyol y parece recordar al futbolista que tanto gustó en el Atlético.

El mote de Rubén Castro en el Deportivo

Lo descubrió Víctor nada más llegar al Betis: “En aquel Dépor llamábamos a Rubén ‘el Pistolas’, porque chutaba más rápido que Billy el Niño. Eso queda como una anécdota de un vestuario en el que Rubén tenía una competencia feroz con Makaay, Pandiani y Tristán y no gozó de los minutos necesarios”. Más allá de la anécdota, Rubén Castro se convirtió en el segundo máximo realizador de la historia del Betis en Primera tras marcar al Athletic. Sólo le supera Rincón. La posición del delantero canario en la lista de mejores futbolistas béticos genera debate. Desde aquí no nos pronunciaremos, eso es cosa de la afición verdiblanca. Lo que no admite objeciones es que el Betis de esta década no sería igual sin Rubén.

Rubén Castro liquidó al Athletic.

El padrino del fichaje de Inui por el Eibar

“Todo el día está riéndose. Da igual lo que le digas”, dicen desde el vestuario del Eibar. Hablan de Inui, la nota exótica que planea establecerse por tiempo en el club armero. Cumple su segunda temporada y se ha arrogado un papel relevante. Su fichaje causó extrañeza. Tanto aquí como en Alemania. Inui destacó en el Eintracht Frankfurt con su fútbol trepidante, aunque ciertamente su rendimiento mermó con el paso del tiempo. El Eibar anduvo rápido. Iñaki Bea, segundo de Mendilibar, conocía las cualidades del jugador japonés de su etapa en Alemania y no paró de insistir hasta que convenció a todos en el club. Inui se convirtió en el jugador más caro de la historia de la entidad guipuzcoana (300.000 euros). Parece que ha merecido la pena.

La relación William José-Popovic

Willian José sigue dando pasos firmes en su carrera y está dejando huella en la Real Sociedad. Hace dos temporadas jugó en el Zaragoza con el que rozó el ascenso. No tuvo una andadura sencilla. Empezó con buen pie con Víctor Muñoz, pero el cambio de entrenador le hizo perder fuelle. Ranko Popovic le desterró a la banda y le criticó públicamente en varias ocasiones. La baja de Borja Bastón obligó a Popovic a recular y devolverle la vitola de titular al brasileño, que respondió con goles y fútbol. “Las críticas de Popovic me hicieron más fuerte”, confiesa William. En Zaragoza nunca se comprendió que estuviera relegado a un segundo plano.

William José deslumbra en Anoeta.

Las noches más tristes de Guerrero

Guerrero evitó la derrota del Leganés ante Las Palmas. El delantero transformó un penalti que validó el empate pepinero. Se está asentando en la categoría. No encontró sitio en el Sporting de Abelardo, pero ahora sí cuenta con la confianza de Garitano. Su currículum registra numerosos clubes: Atlético, Real Madrid, Getafe, Toledo, Rayo, Albacete, Sporting y ahora Leganés. Su etapa en el Albacete fue decisiva. Debutó en Segunda y conoció el fútbol profesional por dentro a pesar de un inicio complicado. Tenía 17 años y se vio solo sin su familia. Tal era su desánimo que pidió a su representante que le buscara otro equipo. Acabó adaptándose, como hace siempre.

Camacho y el recuerdo de Dortmund

Es una herida abierta en el Málaga. El equipo malacitano estuvo a un solo paso de alcanzar unas semifinales de Champions. El Borussia lo estropeó todo en el tiempo de descuento con dos goles épicos no ausentes de polémica. Camacho todavía tiene pesadillas con aquel partido. El capitán rememora cada segundo del metraje del encuentro y es un tema recurrente en sus conversaciones. “Quedará para la historia lo que vivimos”, asegura. El rastro de orgullo sigue latente por la gesta que casi protagonizó aquel Málaga.