El Macho Alfa

El Rey del Descuento. Si yo fuese rival del Madrid y llegase ganando o empatando al tiempo de descuento, pediría al árbitro que ordenase la salida del campo de Sergio Ramos. Permanecer en el partido con el sevillano dentro del campo es un suicidio asumido. Sabes que va a volar sobre el cielo del Bernabéu (o del Camp Nou, o de Lisboa, o de Trondheim...) y te va a clavar un punzón de hielo que te dejará sin respuestas. Da igual que le agarres, que le bloquees o que diseñes un plan de baterías antiaéreas para frenarle. Él puede con todo. Ramos es una fuerza desatada de la naturaleza, una razón de ser para un equipo de fútbol. Sergio es el Macho Alfa del Madrid. El líder del vestuario, el capitán en el césped, el hombre que se hace respetar en la planta noble del club, el espejo para los niños que saben que si se hacen del Madrid podrán algún día ser tan grandes como él, el flotador en el naufragio, el anillo en la boda... Esta vez fue en el minuto 92. Otras veces en el 90. O en el 93. O el 91. Es un coleccionista de goles agónicos. Albentosa y Sidnei se desesperaban. Le vieron llegar como una ola de cinco metros, se levantó con el ímpetu de un descargador de muelles y reventó la pelota con un cabezazo que iba cantando “gol” desde que salió rumbo a la portería del magullado Tyton. El polaco gritaba de rabia. No existe antídoto contra la Ramosmanía. Sergio ha conseguido algo más grande que todo eso. Es el Balón de Oro para los aficionados. El día que se acabe el mundo, yo me subiré a sus hombros. Algo se le ocurrirá para que sobrevivamos. A sus órdenes, mi capitán.

Bravo Joselu. El ariete gallego estuvo a punto de suspender el estado de Felizidane y de acabar con el récord de invencibilidad. A este chaval lo vengo siguiendo desde aquel Castilla imperial de Toril en el que él jugaba de nueve puro, Morata en la banda izquierda (¡gran gol en el 1-0!) y Lucas Vázquez a la derecha. Joselu metía goles de todos los colores. Tras emigrar por los campos de la Bundesliga y de la Premier (en el Depor está cedido por el Stoke City), ayer se reivindicó en el estadio en el que ya marcó con la camiseta blanca. Sus dos goles en un minuto derribaron el muro de Casemiro (seguro que nunca más dudará en cedérsela a Keylor) y llegó a hacer temblar a más de uno. Pero con el 1-2 el Bernabéu tocó a rebato y el resto de la historia ya la conocen. ¡Qué pasada!

El récord de Zidane. Por este banquillo sagrado han pasado, desde los años 20, Juan de Cárcer, ‘Peris’ Llorente, Santiago Bernabéu (¡presente!), José Quirante, Lippo Hertzka, Robert Firth, Hernández Coronado, Francisco Bru, ‘Kinke’ Armet, Ramón Encinas, Jacinto Quincoces, M.A. Keeping, Baltasar Albéniz, Héctor Scarone, Ipiña, Enrique Fernández, José Villalonga, Luis Carniglia, Fleitas Solich, Miguel Muñoz, Miljanic, Molowny, Boskov, Di Stéfano, Amancio, Beenhakker, Toshack, Antic, Benito Floro, Del Bosque, Valdano, Arsenio Iglesias, Capello, Heynckes, Hiddink, Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro, Schuster, Juande Ramos, Pellegrini, Mourinho, Ancelotti y Rafa Benítez. Mira que hay talento a toneladas en muchos de ellos, pero ninguno logró lo que Zidane. Sólo Zizou puede presumir de llevar 35 partidos oficiales sin conocer la derrota. Desde ayer es ‘Invictus’ Zinedine. Y ahora, a arrebatarle el récord de 39 al Barça de Luis Enrique. Primera estación: Mundial de Clubes en Japón. Sólo faltará Bale. Abran paso al mejor equipo del mundo.