¡El canterazo!

Cantera power. No era la noche soñada por esa afición entusiasta que casi llenó las gradas del santuario de La Castellana. Ni gol 100 de Cristiano en competiciones europeas (ni siquiera el 99), ni reconciliación de Isco con el Bernabéu (el malagueño no jugó ni un solo minuto), ni la soñada explosión de James en su regreso a la titularidad... El Legia aterrizó en Madrid como el espabilado que se cuela en la boda para ver si al menos se come las sobras, pero en el primer tiempo parecía que le iban a sentar junto a los novios. Zidane dispuso un once titular sin cortafuegos (ni Kovacic ni Isco), quizás convencido de que los polacos serían unos tiernos lechones cuya única fiereza se dibujaría en la violencia inadmisible de sus ultras tatuados. Error. El Legia es un equipo flojo pero atrevido. No tenían nada que perder. Vieron las puertas abiertas y pasaron sin llamar. Un tiro al poste, una parada de Keylor, dos llegadas con suspense... El guión por los suelos. Al menos Bale, el MVP de la BBC desde hace muchas semanas, aparcó los sudores fríos de la grada con un zurdazo que sonó a bofetada y a rabieta a la vez. Pero un penalti infantil de Danilo insistió en dar vidilla a los 4.000 polacos que rugían en la noche capitalina. Menos mal que Asensio, un seguro de vida ante el gol cada vez que juega, dejó un poso de tranquilidad en la hora del bocadillo...

Orgullo polaco. En el descanso me encontré con una sorpresa agradable. Krzysztof Jasinski es un polaco más madridista que Camacho. Un chaval que se ha pasado media vida viajando por donde iba el Madrid, hasta que conoció a Marta Jasinsk, y tuvo dos niñas con ella: María y Magdalena. Los cuatro fueron ayer a ver a su Madrid y para las crías era su estreno en el Bernabéu. Alucinaron. Las niñas estaban epatadas por la belleza del escenario. Krzysztof, que de esto sabe latín, me profetizó con arte: “Tomás, no es la noche para Cristiano. Hoy tienen que salir los chavales y verás como les goleamos a mis compatriotas del Legia”. Y llegó Zizou y escuchó el susurro de sus palabras. Y en la última media hora nos regaló una envoltura rebosante de ilusión y ADN madridista. Lucas Vázquez y Morata. Morata y Lucas Vázquez. Hambrientos como lobos, revolucionaron el partido y noquearon al Legia con dos directos a su mandíbula. El 4-1 fue para enmarcar. Desborde de Morata como extremo izquierdo, pase medido y milimétrico al área, y volea antológica de Lucas que agujereó las redes polacas. Gol de bandera. Lo vi muchas veces en Valdebebas cuando ambos eran los héroes del Castilla de Toril. ¡Canterazo!

CR100. Pues al final sí llegó Cristiano a 100... asistencias. Efectivamente, sus dos pases magníficos a Asensio y Morata completaron su asistencia número 100 en 356 partidos de blanco. Esto va por sus detractores, empeñados en decir que ‘sólo’ sabe meter goles...

Confiados. Me transmiten su esperanza en el futuro Nabil Messadek, presidente de la Peña de Argelia, Carmelo y Jorge de Tenerife, Frasquito de la Peña Cibeles, los hermanos Oltra de Sabadell, Francesco de Milán, mi cuñado Alvarito, Charly y Eloy de User T38, Dani Espinosa de Navacerrada, el escultor Pedro Montes, Sonia (la Máster Chef del cocigaláctico) y los amigos llegados desde Honduras: César Calix, Raúl Banegas, Arturo Gutiérrez, Mario Cardona y María Fernanda Clark. Cruzaron medio mundo para ver a su Madrid... Héroes.