Simeone 2018 y una exhibición

Había curiosidad por ver el recibimiento del Calderón al Cholo, seguramente esa expectación venía más de todo aquel que no vive en el mundo rojiblanco. Pasaba el minuto 18 cuando todo el estadio del Manzanares vitoreaba a su ídolo al grito de "Ole, ole, ole Cholo Simeone. Es cierto que para mí es mucho más lógico que la renovación en su día hubiese sido hasta el 2018, con el primer año de La Peineta como gran aliciente. Y con sus caballeros de la mesa rojiblanca, los Godín, Tiago, Gabi y Torrres, jugadores con gran poder en el vestuario y los artífices de inculcar a los nuevos que el colectivo está por encima de las individualidades, algo imprescindible para Simeone y que en el 2018 ya tendrán sus años. Pensaba en su día que era innecesario en esto del fútbol hipotecarse con un contrato tan largo y más sabiendo que todo lo que se firme con Simeone es hacerlo desde el corazón. Nos hubiésemos ahorrado filtraciones y debates, cuando todos sabemos que la puerta de la renovación siempre estará abierta.

Del partido, exhibición de ataque de los rojiblancos, con el once más ofensivo que se recuerda al técnico rojiblanco, desarmaron a los del Pitu Abelardo a base de buen fútbol, con triangulaciones espectaculares, filtrando balones rápidos rompiendo línea de presión, desde una sala de máquinas con Koke y Saúl, disfrutándola los Carrasco, Gaitán y, sobre todo, el megacrack Griezmann, un futbolista que lleva dos años en el vagón con Bale y Neymar esperando que Cristiano y Messi se bajen del principal. Los rojiblancos, buscando caminos para llegar más y mejor ante este tipos de equipos, están en proceso y ayer dieron un primer paso.