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Juegos Olímpícos | Baloncesto

Carmelo salva con 9 triples a EE.UU. ante Australia

Los boomers, con Mills (30 puntos) en figura y Bogut y Andersen de escuderos, opusieron una resistencia admirable pero cayeron finalmente.

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Carmelo salva con 9 triples a EE.UU. ante Australia

Australia, con una motivación extra de sus NBA y con la mejor oportunidad de su historia para hacer su primera medalla en unos Juegos Olímpicos, fantaseó legítimamente durante casi 40 minutos con ser el primer equipo que derrotaba a Estados Unidos después de aquella semifinal épica de Grecia en Saitama en 2006 que activó definitivamente las alarmas en el baloncesto estadounidense. Aunque siempre pareció que Estados Unidos daría un pisotón más al pedal era necesario y así fue al final (88-98), si alguien le impidió alcanzar la gesta después de un bellísimo partido, especialmente de Patty Mills (30 puntos) y sus escuderos bajo los aros, Bogut (15) y David Andersen (13), ese fue Carmelo Anthony. Líder de Team USA y en sus cuartos Juegos, no batió el récord de LeBron como máximo anotador olímpico con cualquier marca. Lo hizo con una puntuación apoteósica (31 puntos en una serie de 9/15 en triples), y con el sello de tirador excelso, finísimo, que le hace diferente. Su trayectoria está huérfana de anillos, pero su perfume es caro.

Del crucero Silver Cloud al Corcovado, pasando por la Piscina Olímpica adonde acudieron para ver coronarse a Michael Phelps, Estados Unidos llevaba un par de días de asueto en Río de Janeiro. Se había permitido bromear hasta el habitualmente austero Krzywzewski. “Me estoy mareando”, compadreó con la prensa cuando le preguntaron por la vida en el barco. Andrew Bogut estaba al tanto de las andanzas yankees y advirtió que no iba a pedir autógrafos a sus colegas de equipo. El Australia-Estados Unidos respondió a las expectativas que llenaron la grada del Carioca Arena I. También su tribuna de prensa. Los partidos de Estados Unidos ante China y Venezuela se habían dado por resueltos pero las victorias de los boomers ante Serbia y Francia habían generado una merecida curiosidad.

Australia fue mejor que Estados Unidos durante la primera parte con una virtud que se elevó sobre todas. Fue mejor que Estados Unidos jugando a lo que ellos. Corriendo y tirando. Sin presión, y aprovechando la relajación en defensa de su rival, Bogut anotó canastas fáciles después de bloqueos y continuaciones o puertas atrás. Incluso encarando sin complejos a Cousins (tres faltas ya al principio del segundo cuarto) y DeAndre Jordan. Patty Mills, eléctrico, corrió y tiró y David Andersen, qué clase, sacó el librillo de lanzamientos de cinco metros que le dieron fama durante su carrera en Europa. A todo esto, Estados Unidos, con Durant más gris que en noches anteriores, ya se empezó a agarrar entonces a Carmelo, que firmó 17 puntos en la primera parte. Para entonces, y antes de su espectacular marca final, ya se había convertido en el estadounidense con más puntos en unos Juegos Olímpicos. Australia, que llegó a ganar de ocho en el primer cuarto, gozó de siete puntos de diferencia ya a 3:28 del descanso (46-39). Pocos equipos pueden presumir de hacerle 54 puntos en dos cuartos a Estados Unidos. Australia lo hizo y mandó un mensaje a los outsiders que, en principio, tienen como máximo objetivo la plata. El suyo fue un maravilloso primer tiempo de baloncesto, un regalo para el espectador.

Antes del segundo minuto de la segunda mitad, Estados Unidos ya había volteado el partido (54-56), con Durant ya con los ojos abiertos. El parcial para abrir el segundo tiempo, 0-9, hizo pensar a los australianos que, no obstante, tenían ganas de marcha y, con la clasificación encarrilada, pensaron que les importaba bien poco un plus de desgaste con tal de darse el placer de competir con los reyes del mundo. El partido tuvo pasajes preciosos. Australia mantuvo el pulso y la paciencia de Estados Unidos estuvo a punto de incendiarse. DeAndre Jordan aplaudió en las narices del árbitro una decisión que le disgustó y Draymond Green sacó musculitos después de hacer el último dos más uno del cuarto.

El panorama a diez minutos del final era el siguiente: Estados Unidos ganaba (67-70) pero De Andre Jordan y DeMarcus Cousins tenían cuatro faltas. Bogut, por el contrario, sólo tenía dos y 15 puntos en el casillero… Un buen momento para observar las pizarras de los dos equipos. Australia no le sacó demasiado partido a los problemas de pivots y Estados Unidos volvió a mirar a Carmelo Antony. El neoyorquino despachó a los boomers, a los que hay que agradecerle sus ganas de competir y todo lo que divirtió al personal. Ojo, ya hay alguien que asoma por ahí…

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