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JUEGOS OLÍMPICOS

El deporte lleva la esperanza a las favelas de Río de Janeiro

AS visitó a las ONGs Instituto Geração y Todos na Luta, que utilizan el judo y el boxeo como instrumentos de transformación social.

El deporte lleva la esperanza a las favelas de Río de Janeiro
MORENATTIDIARIO AS

Ceremonia de Inauguración de los Juegos Olímpicos Río 2016 en directo

Marcelle Costa tiene once años y quiere ser cocinera. “Pero no estaría mal ganar una medalla olímpica antes”, complementa con una enorme sonrisa y la mirada llena de ilusión.
Con su judogi rosa y su cinturón amarillo, Marcelle es de las más sonrientes del grupo de doce niños que llegan a la academia del Instituto Geração, en la Favela de Rocinha, la más grande de Río de Janeiro y de Brasil, con 70.000 habitantes. Si fuera una ciudad, estaría entre las 450 más pobladas del país. Ella es uno de los 1.400 alumnos de 4 a 18 años del proyecto social coordinado por el medallista olímpico Flavio Canto en los cinco polos de entrenamiento que tiene en zonas necesitadas y conflictivas de la ciudad. El objetivo, desde 2003, es darles a estos niños una opción de vida mejor y lejana de la violencia a través de los valores del deporte y la educación. La propuesta es utilizar el judo como instrumento de transformación social, formando cinturones negros dentro y fuera del tatami.

Ejemplo vivo es el profesor Cristiano Silva de Oliveira, 29 años, que empezó la práctica del judo a los 16 años en el mismo Instituto Geração donde hoy enseña a las nuevas generaciones. “El deporte cambió mi vida y me ha dado una oportunidad de carrera que probablemente no la tendría viniendo de donde vine”, cuenta el sensei Cristiano, que gracias a la ONG consiguió una beca para hacer la carrera de educación física.

Del otro lado de la montaña de los Dos Hermanos, en el barrio de São Conrado, está la favela de Vidigal. Dónde el profesor de boxeo Raff Giglio tiene su proyecto desde hace 23 años, promoviendo la inclusión social de niños y adolescentes a través de la práctica del boxeo. Ahí, alrededor de cien niños entrenan boxeo. 85 de ellos como actividad complementaria del colegio y 15 con el foco en las competiciones. Como Patrick Lourenço (49kg) y Michel Borges (81kg), que están entre los favoritos en sus pesos para pelear por una medalla en estos Juegos de Río 2016, siguiendo los pasos de Esquiva Falcão, alumno de Raff Giglio y primer brasileño en conquistar una medalla olímpica, la plata con 75kg en Londres.

“Nací y crecí en Ipanema, mi madre era modelo y tuvo tres tiendas de moda en el barrio. Pero yo aprendí boxeo, me formé profesor y, después de vivir en Estados Unidos, volví y empecé a dar clases para la élite en un club en Leblon, otro barrio rico de la zona sur de Río. Pero unos años después cerraron el club y yo encontré una nave al lado de la favela donde abrí mi gimnasio. Como era cerca, todos mis alumnos vinieron conmigo, pero los niños del Vidigal empezaron a entrar y mirar los entrenamientos. Fue cuando empecé a entrenarles gratis y todo comenzó, mezclando la favela y la élite en el mismo ring”, cuenta Raff Giglio desde la azotea de su gimnasio con las vistas a las playas de Leblon e Ipanema.

El Instituto Reação también tiene su proyecto olímpico de judo, con 400 atletas a partir de los 13 años, que entrenan diariamente con el objetivo focalizado en competición. Dos de ellos, estarán en los Juegos: Victor Penalber, en el 81kg, y la gran estrella Rafaela Silva, campeona del mundo en el 57kg.

Pero además de Rafaela y Victor, que son alumnos del proyecto desde niños, el Reação tendrá también dos judocas adoptados que van a competir en Río. Son los congoleses Popole Misenga, de 23 años, e Yolande Bukasa, 28, que son parte de la delegación de los refugiados que estrena en estos Juegos. Ambos viven en Brasil desde 2013, cuando pidieron asilo político durante el Mundial de Judo en Río de Janeiro. Y han encontrado al proyecto de Flavio Canto a través de Cáritas.

“Más que campeones en el tatami, todos los del Instituto Reação son, para mí, campeones como personas. Si tengo una sonrisa ahora mientras hablo contigo es por causa de ellos”, cuenta Popole Misenga a AS, en la Villa Olímpica.