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Cara para Cristiano, cruz para Messi

Cristiano lideró a Portugal con su gol (un cabezazo imponente) y su asistencia a Nani. Le veremos en París, ante el ganador de hoy entre Francia y Alemania. Bale se vació en su tarea de sacar a Gales adelante, pero queda fuera. Visto el partido, la verdad es que la presentación previa que de él se hizo, como un duelo Cristiano-Bale, resultó más que justificada. Fueron el referente en sus respectivos equipos, la vía del peligro, los más rematadores, la razón de ser del juego colectivo en cada caso. Portugal buscaba la cabeza de Cristiano. Gales le daba el balón a Bale, que lo hacía todo, de abajo arriba.

Ganó Portugal porque tiene más. Gales, a falta de Ramsey, se quedó en Bale, en su circulación por todas partes, su zurda sensacional para lanzar o para disparar, su lucha sin desmayo. El mismo gran jugador que en el Madrid, pero con un carácter indesmayable que en su club no ha mostrado salvo (y no es baladí) en la prórroga de Milán, en la que, acalambrado, se batió como un jabato. Cristiano, por contra, jugó en punta, economizó carreras, pero resolvió el partido en un par de minutos. Con su tanto iguala a Platini como máximo goleador en fases finales de la Eurocopa. Se siente pletórico.

El momento feliz de Cristiano, que ayer sacó a la calle a las gentes de su país, contrasta con la situación que atraviesa Messi, renegado de su Selección, y ayer condenado a 21 meses de cárcel, como su padre, por sus descuidos con Hacienda. La figura jurídica es ‘ignorancia deliberada’. No se ocupó de sus papeles, pero obtuvo una ventaja dolosa de esa actitud. Su padre y los asesores de éste le han llevado a esta situación, tras la que muchos barcelonistas verán ahora una mano negra que no hay. Hay la mano de Hacienda, que aprieta. Habrá recurso al Supremo. A la cárcel no irá pero está pasando un mal trago.