Una Copa traicionera

El torneo que festejó los 100 años de la Copa América confirmó a Chile como el campeón continental y dejó heridas a varias selecciones a dos meses largos del regreso de las Eliminatorias al próximo Mundial.

Minimizada y acompañada por los escándalos de la FIFA, la Conmebol y la Concacaf, enredó a los brasileños que asumirán la ronda de clasificación con Tite como nuevo técnico en reemplazo de Dunga a quien le atribuyeron las funciones de salvador tras el 7-1 con Alemania. Lo mismo hizo con Paraguay que con Ramón Díaz arrancó poco a poco una renovación del plantel pero que se fue tras la derrota con Colombia. En Uruguay no hubo crisis de nervios pero terminó eliminado en primera ronda con una derrota frente a Venezuela a bordo.

En tanto, México la recordará como un torneo negro por el peor resultado en su historia. El 7-0 ante los chilenos mantuvo a Juan Carlos Osorio en el banco pero mostró las grietas entre los dirigentes, la afición y los jugadores. El DT que estuvo invicto 10 partidos, ahora está en prueba.

La final, aún fresca, se llevó a Lionel Messi por delante. Amenazó además con una reacción en cadena de renuncias. ¿Siguen Mascherano, Agüero, Martino? De paso, tiene a Argentina en el diván por los tres títulos perdidos en línea.

Colombia terminó en el tercer puesto. En su paso por las seis ciudades con tres victorias, un empate y dos derrotas, fue de más a menos. Dejó en evidencia que no hay un reemplazo para Juan Guillermo Cuadrado por el costado derecho, que si Edwin Cardona se desconecta hay problemas para James Rodríguez, que Frank Fabra siempre da ventaja en defensa si se decide a atacar y que el líder del equipo aún está en construcción.

Nuestros próximos rivales son Venezuela en Barranquilla y Brasil en Manaos, la primera semana de septiembre. Pékerman deberá hacer los ajustes necesarios que dejó esta Copa traicionera, de la que la Selección apenas terminó rasguñada.