América de Cali

La historia de Tulio Gómez, el nuevo santo de los americanos

Manizaleño, arraigado en Cali desde hace 40 años; en la presente semana se erigió en el máximo accionista de los ‘escarlatas’. Pasó de andar en bicicleta a ser un exitoso empresario.

La historia de Tulio Gómez, el nuevo santo de los americanos

“El hombre tiene cuatro etapas en la vida: cuando trabaja para los demás; la segunda es cuando trabaja para sí mismo, ahí empieza a progresar; la tercera, cuando los demás trabajan para uno, ahí viene la riqueza, y la cuarta es cuando el dinero trabaja para uno”. El axioma lo repite y ha confirmado Tulio Alberto Gómez Giraldo. Sosegado, curioso observador y visionario emprendedor, no hace ostentaciones de su poderío económico; son mayores sus frases de superación.

Hace algo más de 40 años cuando arribó a Cali procedente de Manizales, se transportaba en bicicleta; así llegaba al Pascual Guerrero a ver al América; trabajaba en la galería Santa Elena y vivía en el barrio Villa Colombia; estudiaba de noche y trabajaba de día. “La pobreza me obligaba. Mis tíos tenían graneros y yo era empleado de ellos, luego busqué la forma de tener mi propia empresa; trabajando de domingo a domingo, desde el amanecer y hasta el anochecer, porque las cosas se logran con dedicación, trabajo y tesón y nada se construye de la noche a la mañana. Me quebré seis o siete veces, me ganaba un peso y me gastaba dos, hasta que aprendí que si me gano un peso, tengo que gastarme la mitad”, sostiene.

El arraigo en la capital vallecaucana y su necesidad de agradecimiento, lo hicieron mutar del sigilo en sus cadenas de supermercados, al caluroso entorno del fútbol; de ser el hincha que seguía a la mechita que ‘jugaba como nunca y perdía como siempre’, a erigirse en el nombre más sonado por los simpatizantes del América. Su aparición ha sido como la de un santo en una comunidad devastada por las promesas incumplidas de retorno a la grandeza.

“Nunca pensé verme metido en semejante responsabilidad. En ocasiones digo, ‘acaso estoy loco’, porque debería estar ya pensionado. Oreste Sangiovanni me invitó a formar parte del América, en un comienzo dije que no, pero al ver que el equipo estaba en orden, decidimos invertir; además porque amamos al Valle del Cauca y debemos devolverle algo de todo lo que nos han dado. Aquí me casé, conseguí mi capital y nacieron mis dos hijas, una es hincha del América y la otra es del Cali”.

Don Tulio conserva el dejo del manizaleño y la pujanza del antioqueño: integró un hogar de nueve hermanos, sus padres nacieron en Granada, Antioquia; conserva la discreción con la que se mantuvo durante los últimos años, pese a ser un exitoso empresario. Este viernes, en la presentación del nuevo patrocinador del América, La Alquería, decidió ubicarse en una de las sillas del fondo, cuando bien pudo haber estado en la mesa principal... ostenta el 53 por ciento de las acciones del América, tiene la mayoría, y lo asume con mesura, prefiere conservar su perfil bajo.

“Me fijé en el profesor Hernán Torres porque es un hombre con carácter, disciplina y alta exigencia. Tendremos unos indicadores de gestión, el que cumpla se queda y el que no, se va. No tengo experiencia como directivo de fútbol, pero sí como empresario, y en cada área tendremos un especialista. Siempre he tenido aspiraciones altas, porque cuando las metas son pequeñas, se vuelven obstáculos. Mi sueño es que el equipo vuelva a la A y dispute un título. Sé que la hinchada del América no tiene techo, quieren que el equipo sea poderoso, como cuando se convirtió en el segundo mejor en el mundo; para eso necesitamos un grupo económico con una buena chequera”, cerró Tulio Gómez, el nuevo mandamás del América, el sucesor de Oreste Sangiovanni, a quien los simpatizantes de los rojos se le encomiendan con devoción.