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Dairin González: “Miraba a los rivales por encima del hombro”

El defensa reconoció: “en América me ha pasado de todo, autogoles, penales, me han expulsado…”. Está cambiando las rechiflas por aplausos de los hinchas.

Dairin González: “Miraba a los rivales por encima del hombro”
Héctor Fabio Gruesso AS Colombia

Les dicen ‘los chicos de los Laureles’, como el nombre del barrio en el que se criaron en Istmina, Chocó, son un grupo de cinco amigos, todos altos, “el más bajito mide 1,80”, comenta Dairin González (1,91 de estatura). Añade que su padre mide 1,98. Dairin tiene la talla de un basquetbolista, pero él cuenta que siempre anduvo detrás de un balón de fútbol y que en solidaridad con su madre (es coordinadora de un colegio), “ayudaba en un supermercado, cargaba bultos, vendía, hacía los mandados. Ella sola sacó adelante a cuatro hijos, los convirtió en profesionales”.

Dairin fue el futbolista, quien con 12 años, luego de alzarse campeón en un Pony Fútbol, jugando para Chocó, inició su marcha; el camino empedrado por el que le han caído rechiflas, truenos, insultos, y en el que también, como el pasado lunes en el Pascual Guerrero, recibió aplausos. “Fue gratificante, porque es el reconocimiento al trabajo, me llenó de satisfacción tanto a mí como a mi familia. A los jugadores de fútbol nos gusta que nos alaguen, y cuando eso pasa, se hincha la camiseta”, comentó en diálogo con AS.com.

Son quizás las únicas palmas que ha escuchado bajar González desde las tribunas con hinchas del América; tan resistido como comprendido en el juego contra Tigres, en el que tuvo el infortunio de meter en su propia portería un balón que su compañero Cristian Subero intentó sacar de la cancha. “En ese momento pensé en irla a meter al arco rival. En América me ha pasado de todo, he cometido autogoles, hecho penales, me han expulsado…”. No de gratis se granjeó la resistencia de algunos aficionados.

Y luego de sentir la ovación de la solidaria afición, Dairin González entró en confianza, reveló el compromiso que le hizo al grupo y se mostró orgulloso de su aptitud para el fútbol. “Luego de que me renovaron el contrato por seis meses más, les pedí disculpas a mis compañeros por la irresponsabilidad que pude haber cometido algunas veces en la cancha, les dije que iban a ver el nuevo Dairin; le pedí mucho a Dios y él, al igual que los compañeros y el cuerpo técnico, me están ayudando. Antes me sentía muy sobrado en la cancha, porque tengo condiciones, soy rápido, potente, fuerte en el juego aéreo, entonces, miraba a los rivales por encima del hombro, me excedía en la confianza y eso me llevaba a cometer errores infantiles”.

González (4 de junio de 1990), se unió al América para el cuadrangular especial que tuvo sede en Bogotá a comienzos de 2015, lo vinculó su mentor, Luis Augusto ‘Chiqui’ García, quien lo vio jugar en Istmina, Chocó, y luego lo sumó a las divisiones menores de Millonarios, como mediocampista de marca; debutó en la profesional en 2012 con Rionegro (ahora Leones) y también jugó en Fortaleza, antes de llegar al América, de donde sostiene, “quiero irme por la puerta grande”, y contar la historia de que se ganó el corazón de los simpatizantes del América, tras haber sido severamente cuestionado. “Sé que tengo condiciones para jugar en este club. No me había ido bien y por ello reconozco que la afición estaba molesta conmigo”, cerró el defensor central del América.