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Baréin más allá del lujo y el puesto 104 en el ránking Fifa

La imagen vigilante del rey Hamad bin Isa Al Khalifa en el Estadio Nacional motivó una búsqueda que concluye con una historia poco glamurosa de Baréin.

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Baréin más allá del lujo y el puesto 104 en el ránking Fifa

A'ala Hubail fue un héroe nacional. Su talento, clave para que Baréin hiciera historia en la Copa Asia de 2004. Fue el máximo goleador y figura indiscutida del torneo en el que su equipo quedó cuarto entre 16. El país más pequeño del Golfo Pérsico, acostumbrado a actuaciones si acaso decorosas, encontró un líder en su fútbol. Con A'ala en la cancha, Baréin estuvo cerca de clasificar a los Mundiales de Alemania y Sudáfrica. Festejaba los goles como El Tino Asprilla: media luna y salto mortal.

A'ala era aplaudido desde las tribunas y aclamado en las calles. Un ídolo. El 6 de abril de 2011, mientras entrenaba con su equipo, un grupo de hombres enmascarados llegó hasta el campo de prácticas. Él y su hermano Mohamed fueron apresados y torturados durante 3 meses. Como ellos más de 150 deportistas fueron llevados a la cárcel y enjuiciados por participar en manifestaciones contra el régimen de la dinastía Kalifha. La Primavera Árabe había llegado a Baréin.

Las protestas en Manama estaban fuera de los planes. Baréin es uno de los seis estados que controlan la mitad de las reservas de petróleo del mundo. Un país rico, con edificios imponentes y hasta su propio circuito de Fórmula Uno -construido por obra y gracia del dinero- en la mitad del desierto. Mucho brillo y glamour. Sin embargo, la gente salió a las calles a exigir libertad y derechos democráticos. Desde el Siglo XVIII la familia Kalifha y sus elegidos han gobernado Baréin.

Antes de ser detenido, A'ala y varios atletas fueron cuestionados públicamente en televisión estatal. De héroes pasaron a traidores. Nasser Bin Hamad Al Khalifa, hijo del rey y presidente del Comité Olímpico de Baréin, fue el encargado de liderar la campaña en contra de los deportistas que habían participado en las protestas. Los gobernantes se justificaron en la defensa de la ley y aún niegan las torturas.

La Fifa dijo presente, pero sin vehemencia. A pesar de tener el poder para vetar a los países cuyos políticos interfieren en lo deportivo no ocurrió nada en Bareín. Al contrario, hubo premio. En 2013 y pese a las denuncias de grupos defensores de Derechos Humanos, Salman bin Ebrahim Al-Khalifa fue electo presidente de la Confederación Asiática de Fútbol. Salman, hijo del rey, era el presidente de la Federación de Fútbol de Baréin cuando ocurrió la detención de A'ala y Mohamed.

En el Estadio Nacional, en donde Colombia enfrentará a Baréin este jueves, el rey Hamad bin Isa Al Khalifa siempre está presente. Su retrato vigilante domina unas tribunas. De ahí nació esta historia. El fútbol trae a alegrías y lleva a descubrir lo que no aparece en las cartillas de turismo.