Sorpresa antes de la posesión: Abelardo de la Espriella renuncia a vivir en la Casa de Nariño y esta es la alternativa
El presidente electo señaló que no gobernará únicamente desde la capital del país y que, por el contrario, intentará administrar desde los territorios.
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció una decisión que cambiará el funcionamiento de la Presidencia: no tiene previsto concentrar su gestión en Bogotá ni hacer de la Casa de Nariño su único lugar de trabajo desde el que despache durante su administración. En su lugar, el mandatario electo planteó una estrategia de descentralización con sedes alternas en Barranquilla, Medellín y Cali, una propuesta que busca acercar el Gobierno nacional a diferentes regiones del país.
La decisión se conoce a pocos días de la posesión presidencial, prevista para el próximo 7 de agosto, y se suma a otras iniciativas del nuevo gobierno sobre su intención de modificar la relación entre la Presidencia y los territorios. Al parecer, Barranquilla tendría un papel especial dentro de este esquema, pues De La Espriella ha utilizado la ciudad como punto de partida para algunas de sus comunicaciones y anuncios después de resultar elegido.
La propuesta del presidente electo contempla que la Presidencia tenga presencia más permanente en las regiones y no dependa exclusivamente de la actividad institucional desarrollada desde Bogotá. En ese escenario, Barranquilla aparece como una de las ciudades con mayor protagonismo dentro de la nueva estructura.
La idea es que el mandatario pueda despachar desde diferentes puntos del país y mantener una presencia más cercana en los territorios. Medellín y Cali también serían consideradas dentro de este modelo de sedes alternas, lo que ampliaría la capacidad del Ejecutivo para desarrollar parte de su agenda fuera de la capital.
El planteamiento representa un cambio en la forma tradicional de entender el funcionamiento de la Presidencia, aunque no significa que De La Espriella vaya a dejar de acudir a Bogotá. Hasta ahora se cree que el mandatario electo estaría en la capital cuando las funciones propias del cargo así lo requieran.
La Casa de Nariño, por tanto, seguiría teniendo un papel dentro de la institucionalidad presidencial, pero dejaría de ser el único escenario desde el que se proyectaría la actividad del jefe de Estado.
Una decisión que se conoce antes de la posesión presidencial
El anuncio se produce en medio de los preparativos para el cambio de Gobierno y a pocas semanas de que De La Espriella asuma formalmente la Presidencia de la República. Además de la decisión sobre las sedes desde las que despachará, el lugar de la ceremonia de posesión también ha sido objeto de discusión. El Senado aprobó que el acto del próximo 7 de agosto se realice en el departamento del Cauca y no en la sede del Congreso en Bogotá. Sin embargo, la decisión todavía debía pasar por la Cámara de Representantes y no se había definido el lugar exacto donde se desarrollaría la ceremonia. El presidente electo había planteado la posibilidad de que la posesión se realizara en una instalación militar o policial. Esta propuesta generó cuestionamientos y abrió una discusión sobre el escenario más adecuado para el acto mediante el cual asumirá el cargo.
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La aprobación inicial en el Senado representa, además, uno de los primeros movimientos políticos importantes del nuevo gobierno en el Congreso, aunque el trámite legislativo todavía no está completamente cerrado.
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