CORONAVIRUS

¿Cómo gestionar emociones? 5 pautas para practicar en casa

Cuidar la salud mental es otro de los retos al que nos enfrentamos en tiempos de coronavirus y de cuarentena obligatoria. Recuerde que no está solo.

En estos días de emociones fuertes tal vez estamos sintiendo miedo, tristeza o enojo con mayor frecuencia de lo acostumbrado. Hoy compartimos cinco pautas útiles para interactuar con nuestras propias emociones y las de quienes nos rodean:

1. Acepte lo que siente

 Recordemos que no hay emociones malas. Las emociones existen por un motivo: en este momento, nos ayudan a aprender en medio de la crisis y a estar muy atentos frente a las directrices del Gobierno para combatir al coronavirus. A las emociones debemos aceptarlas y sentirlas, tal como vienen. Por eso no conviene negarlas, por el contrario: hay que identificarlas, etiquetarlas y hablar sobre ellas, porque eso nos permitirá gestionar este momento de crisis en familia, estrechando lazos de respeto y solidaridad. Podemos sentir varias emociones simultáneamente porque son, esencialmente, un hecho biológico diseñado para protegernos y garantizar nuestra supervivencia.

2. Cuestione sus pensamientos 

 Debemos diferenciar lo que sentimos de aquello que pensamos, decimos o hacemos. Con frecuencia creemos que hay una razón lógica y suficiente para sentir lo que estamos sintiendo: no necesariamente es así. En especial, es posible que la información que estamos recibiendo en estos días no sea correcta, porque en la avalancha de noticias y recomendaciones se puede hacer más difícil verificar los hechos y datos. Aunque la situación que estamos viviendo es crítica, no debe llevarnos al pánico sino a la prevención disciplinada. En general, solamente debemos confiar en la información verificada a través de medios masivos de comunicación y consultar con frecuencia la página oficial.

3. Tenga confidentes

Una persona a la que podamos contarle todo es de gran alivio, tanto para develar e interpretar nuestras emociones como para clarificar nuestros pensamientos y decidir nuestras acciones. La reciprocidad también nos hace sentir útiles y mantiene nuestra confianza en lo que somos capaces de aportarle al mundo. Escuchar y que nos escuchen, sin juzgar a la persona que amamos, puede convertir esta crisis en una oportunidad irrepetible para afianzar el amor mutuo.

4. Defina una rutina diaria

 Mantenernos activos nos ayuda a proteger nuestra salud mental, por cuanto hay que insistir en planes diarios con tiempos de actividad física, de trabajo y de ocio preestablecidos. La rutina de la mañana es especialmente motivante, sobre todo si tenemos en cuenta que nos arreglamos todos los días para ver en el espejo a la persona con quien pasamos más tiempo en nuestra vida: nosotros mismos.

5. Recuerde que aquí y ahora estamos vivos 

Las técnicas de mindfulness (atención plena) son de reconocido impacto para la regulación emocional. Se trata de estar presentes en el presente y de encontrar nuestro propio ser en lo que hacemos a diario, sin ocuparnos ni del pasado ni del futuro, varias veces al día. Hay ejercicios breves de respiración en Internet que resultan muy útiles para controlar la ansiedad. También es útil sentir cada parte de nuestro cuerpo y dejar pasar los pensamientos, sin ocuparnos de ellos, mientras nos bañamos, aseamos la casa o simplemente descansamos un momento de las actividades diarias. Practicar la gratitud también es una poderosa herramienta para vivir un día a la vez y celebrar nuestra experiencia vital.

Practicando estas pautas saldremos fortalecidos de esta experiencia y seremos capaces de gestionar mejor los conflictos cotidianos. Trabajemos en ello.

Todos, contra el Coronavirus

Siguiendo estas recomendaciones prevenimos la propagación del Coronavirus (COVID-19) en nuestro país: 1. Lávate las manos con frecuencia, 2. No saludes a la gente con besos o apretones de mano, 3. Si toses, cúbrete la boca con el codo flexionado o con un pañuelo desechable, 4. Evita tocarte los ojos, la nariz y la boca, 5. Si tienes fiebre o dificultad para respirar, busca atención médica, pero llama primero a la línea 123, 6. Sigue las indicaciones de las autoridades locales y nacionales.

Y recuerda, ¡quédate en casa!