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Isco hace oír su voz en medio de la crisis

Con un entrenador predespedido, con un presidente que busca sustituto y no lo encuentra, con un capitán que se revuelve contra el chico más modesto de la plantilla, con una afición que se pregunta cuántos jugadores se podrían fichar con los 600 millones pedidos a préstamo para tunear el Bernabéu... Así recibe el Madrid al Viktoria Plzen, hacia el que nadie mira, porque no hay manera de desviar la atención de este descalzaperros que vivimos. En medio de todo ello, Isco se hace oír con una defensa firme del entrenador: “Si echan a Lopetegui nos tienen que echar a todos”. Eso es defender a un entrenador, no las tonterías que dijo Marcelo.

La pregunta es qué puede salvar a estas alturas a Lopetegui. Un buen resultado hoy, probable, otro no tan probable el domingo (donde no estará Messi, pero tampoco Cristiano)... ¿Y luego? La triste realidad es que Lopetegui llegó al Madrid porque antes el club se estrelló con Pochettino, Allegri, Klopp, Conte (que vuelve a estar libre y a la escucha) y Nagelsmann. Al final, Florentino acabó en Lopetegui porque se puso nervioso y tenía prisa, y poco le importó provocar aquel berrinche en la Selección. Pero no era su apuesta, y menos desde que desdeñó a Vinicius, su perla soñada. Los jugadores lo saben, y así es difícil trabajar.

Pero lo difícil es que una plantilla de calidad menguante aguante el tirón. Dejar salir a Cristiano implicaba la necesidad de sustituir sus goles con al menos un par de atacantes ‘de verdad’, con colmillo y ganas. Pensar que entre el melancólico Benzema y el hipocondríaco Bale iban a compensar eso era hacerse trampas en el solitario. Florentino ha dado prioridad al tuneado del Bernabéu, y como no entra tanto dinero como nos pensamos, no sólo ha tenido que pedir permiso para pedir 600 millones, sino que lleva tiempo empobreciendo la plantilla. Y ahora todo se resuelve poniendo en solfa a Lopetegui, que en el pecado lleva la penitencia.