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Florentino se opone al ‘plan Miami’

“No iremos a Estados Unidos, nos negamos rotundamente”, contestó ayer Florentino en la Asamblea, a una pregunta al respecto. En esto va de la mano con Rubiales, con el que tuvo bronca al contratar a Lopetegui a sus espaldas. Se podría pensar que se han aliado frente a un enemigo común según aquello de “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, pero no es eso. El plan de Tebas de difundir LaLiga por Norteamérica tiene la enemiga de Florentino porque lo que este quiere es que prevalezca la marca del Madrid. Las de LaLiga o la Selección le importan menos o nada. Más bien para él son la competencia.

Pero el fin de la Asamblea era recabar el permiso de los compromisarios para endeudar el club con el fin de hacer una reforma del campo, sin ampliación de aforo, que nadie le pide. Aquello nació de un acuerdo con un tal Khadem Al Qubaisi, ahora perseguido como estafador internacional, e iba a tener una financiación estupenda a cambio de llamarse “IPIC, o algo así...”. ¿Recuerdan? Desaparecido el embaucador, la idea le ha seguido haciendo tilín y para eso necesita 575 millones que no tiene. Ahora se explica mejor lo de tan pocos fichajes estos años: el Madrid no ataba los perros con longanizas tanto como pensábamos.

Por supuesto, sacó el permiso. La Asamblea, a la que suelen acudir la mitad de los convocados, está muy bien expurgada de voces discrepantes. Se escapan pocas. Para un caso de esta envergadura los estatutos prevén la posibilidad de someterlo a referéndum de todos los socios (el Barça lo hizo para su Espai Barça), pero a Florentino le basta con que le digan sí 1.017 compromisarios, el 1,08% de los socios, porque él lo vale. Dice que pagará el crédito con facilidad, y le creo. Con buenos amigos en la banca, los créditos son blandos y los negocios, pingües. Luego, si el sistema se derrumba, ya está el contribuyente para rescatarlo.