Nadal, Ferrer y el US Open

Rafa Nadal afronta desde el lunes su defensa del título en el US Open, en la jungla de ­Flushing Meadows, el Grand Slam más bullanguero donde ya se ha coronado tres veces. Se medirá en primera ronda a David Ferrer. Un enfrentamiento extraño para un inicio, pero es que el alicantino es ahora el 148º del mundo. Tiene 36 años y ha decidido apurar al máximo su carrera. Y la apuesta no le está saliendo bien. Es difícil acertar, ver la salida cuando uno tiene tanta pasión. Este año ha jugado 16 torneos y ha caído diez veces en su debut. Duele verle así, con todo el cariño que se le tiene y que se ha ganado a pulso, pues es uno de los mejores de la historia sin un grande, puesto que le ha tocado convivir con Nadal, Federer y Djokovic, que compiten por ser los mejores de todos los tiempos, además de Murray.

En 2013, Ferrer fue tres del mundo y ha sido un habitual del top-ten. Con Nadal (24-6 en el balance) se ha medido en finales de Roland Garros, Montecarlo, Roma, Godó y Acapulco. Han sido pilares también de cuatro de las cinco Davis de España y este año nos regaló el pase a las semifinales ante Kohlschreiber en Valencia tras 4h:51. Una victoria con su sello. Para Nadal, Ferrer es “un amigo”. Su tío Toni le ha puesto “como ejemplo en el que deberían inspirarse los jóvenes”. Por el contrario, Nadal llega como un tiro este año: cinco títulos. Y ha aceptado el freno que Carlos Moyá le ha impuesto. Con 32 años, no se puede jugar todas las semanas. Así que renunció a Cincinnati. El abrazo que dará a Ferrer en Nueva York será de los últimos entre ellos en una pista. Dos colosos ahora en diferentes planos.