Luz de alarma en el Atlético

La luz de alarma está encendida en el Atlético. Dejando al margen el estreno del VAR que vino a anular justamente un gol a Correa pero se comió la falta que hicieron a Koke en el gol italiano, lo cierto es que la pretemporada del Atlético más ilusionante y en teoría más potente del presente siglo no ha sido para nada un techado de virtudes para Simeone y su cuerpo técnico. El miércoles espera la final de la Supercopa de Europa contra un Real Madrid que sigue ganando. En el estreno en el Metropolitano, a los chavales tampoco les dieron mucha bola, sólo los detalles de Gelson, los buenos modos de Rodrigo en el centro del campo, y la actuación de los laterales, y por supuesto, Oblak, que sigue siendo el mejor portero del mundo, salvaron el choque.

La derrota fue más que justa y el gol sigue siendo la asignatura pendiente del Atlético, principalmente porque en el centro del campo falta la batuta que encuentre los huecos para sus delanteros. Una labor que deben hacer Griezmann y Lemar, pero que todavía no lo han demostrado. La realidad es que lo que parecía que podía ser una fiesta rojiblanca en Tallin ante los vecinos, se antoja como una noche de pesadilla salvo que los próximos días se puedan subsanar muchos de los errores exhibidos porque tampoco son de recibo los balones que perdió Saúl ante un Inter que no deslumbró. Los italianos le jugaron al Atlético como se le juega a un teórico rival superior: aguaron su fútbol y explotaron sus regalos.

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