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Si Sánchez y Huerta piden perdón...

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Hace dos días, Pedro Sánchez acudió a la concentración de Las Rozas, en el que fue uno de sus primeros actos como presidente del Gobierno. Hubo de explicarse, digamos que incluso disculparse, ante uno de los seleccionados, De Gea, el portero en principio titular. De Gea apareció hace algunos meses relacionado con una fea situación de, digamos, ‘puterío’, ante la cual Pedro Sánchez se vio imprudentemente impelido a pronunciarse. Vino a decir algo así como que no se sentía cómodo sabiendo que gente así representara a España. Pasados bastantes meses, exonerado De Gea del caso, tuvo que excusarse directamente con él.

Justo después de ese feliz acontecimiento nos vemos con un ministro de ‘Cultura y Deporte’ que en algunos momentos de estupendismo se sintió ‘cool’ haciendo de menos al deporte. Sus tuits andan por ahí. Ayer tomó posesión y aprovechó el día para presentarse junto al Rey ante los chicos de La Roja, y abjurar de sus insensateces tuiteras. Magnífico. Más alegría hay en el Cielo por un pecador arrepentido que por cien justos que hacen penitencia, se decía. Si Màxim Huerta se encuentra ante el chollete de una cartera ministerial que le impele a mirar el deporte con un respeto que nunca antes sintió, mejor para él y para todos.

Hay en esto una doble lección. El nuevo presidente del Gobierno ha tenido, en uno de sus primeros días, que excusarse ante el portero de la Selección Nacional por la ligereza con que le juzgó, cuando aquel fue, a su vez, implicado con ligereza en un asunto feo. Luego, el nuevo ministro de Cultura y Deporte se encuentra ante la incomodidad de haberse sentido ‘cool’ escribiendo algunos tuits que ahora si pudiera borraría, pero que en su día le salieron del dedo índice, que es el que indica. Está bien que ambos recojan velas. Se agradece. Pero aprovecho la ocasión para comentar lo fácil que es hacer de menos al deporte y que no siempre sale gratis.