Unas frases en fuera de juego

Bill Shankly, el mito del Liverpool, tenía mil frases célebres pero hay una sobre todas las demás: “Algunos creen que el fútbol es una cuestión de vida o muerte, pero es mucho más importante que eso”. En lo que no tengo ninguna duda es en que el fútbol es caprichoso. Lo fue en Kiev con Salah y Bale, cuyas inercias viraron del blanco al negro en el caso del egipcio (de máximo goleador histórico en una temporada de la Premier a la lesión y posible adiós al Mundial) y del negro al blanco en el del galés (de olvidado por Zidane a reanimar su cotización con dos goles). Pero lo fue también al ver cómo la alegría por la 13ª quedaba aparcada en un cajón ante la salida de tono de Cristiano en pleno festejo sobre el césped.

Cristiano soltó la bomba, encendió la mecha mientras Ramos toreaba entre la algarabía de futbolistas y familiares, y luego intentó zanjar el desaguisado con una sonrisita. No vale, no cuela. Sus frases, tanto la de su posible adiós (“fue muy bonito estar en el Madrid y con una afición que sí estuvo siempre de mi lado”) como la de la rabieta tras preguntársele si estaba decepcionado por no marcar (“a lo mejor la Champions debe cambiar de nombre por el de CR7 Champions League. ¿Quién tiene más Champions y más goles?”), estaban fuera de lugar. Sus palabras corrieron de un micro a otro, de la entrevista a Marcelo a la de Florentino. Amargaron la noche. Cierro con otra frase de Shankly: “El Liverpool nació para mí y yo nací para el Liverpool”. En el caso del Madrid y Cristiano, esa frase simplemente chirriaría. Por muchas Champions que gane CR7.

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