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Dos sindicatos en el fútbol español

La AFE celebró ayer una asamblea con indudable carácter evocador. Se celebró en el mismo lugar en que se creó, cuarenta años atrás, en condiciones muy difíciles. Aquellos pioneros lucharon contra una mentalidad muy adversa. ‘Sindicato de millonarios’, se le llamó. Plantearon una lucha por la dignidad de su oficio, sometido entonces a la autoridad en plan señores de horca y cuchillo de los presidentes. Sometidos al derecho de retención, resignados a la inseguridad en los cobros, totalmente a expensas de la arbitrariedad de una clase directiva a la sazón incivilizada, con honrosas excepciones.

La historia de aquello forma parte de los esfuerzos de este país por modernizarse, de aquel periodo que se llamó Transición. Esos Manolo Esteo, José Luis Carceller, Del Bosque, Asensi y demás (Juanito estuvo representado por su hijo, Quino no pudo venir, Villar fue cariñosamente recordado por Del Bosque...) construyeron algo bueno, que ha funcionado para bien todos estos años. La situación del futbolista hoy es muy otra. Es muy difícil que quien no haya conocido ‘aquello’ perciba la diferencia. Porque ‘aquello’ era impresentable y unos cuantos favorecidos de la fortuna se lo jugaron por remediarlo.

Justo ahora le sale a la AFE una competencia, ‘Futbolistas ON’. Otro sindicato, que nace entre menos dificultades. Los clásicos de la AFE lo perciben como una creación de Tebas, en su afán, real o imaginado, de controlar todo. Ellos lo niegan. Tebas también. El móvil de su creación sería, defienden, prestar mayor atención a la Segunda B y a la Tercera. Algo raro hay. Nacen para los desprotegidos, pero en cuna rica, con beIN y botas gratis para los afiliados. La AFE recela del nuevo sindicato y ayer rechazó la nueva afiliación. Da la impresión de que la guerra Tebas-Rubiales se ha trasladado al sindicalismo futbolístico.