El Madrid concentra todas sus versiones en una píldora

"Esta es su vida”, le dijo al Real Madrid el partido del Camp Nou, donde registró en una píldora de 90 minutos todas las versiones de la temporada. Jugó bien, mal y regular. Fue competitivo para recuperarse del temprano gol del Barça y permisivo después de la expulsión de Sergi Roberto. Necesitó de un excelente Keylor Navas para no perder y de Cristiano Ronaldo para sembrar el pánico en el área azulgrana. Volvió a asomar un gran Modric, pero Kroos perdió el hilo del partido después de gobernar el primer tiempo. Bale marcó uno de sus habituales golazos después de jugar una de sus frecuentes malas noches. Es inaudita la capacidad de este equipo para mudar tantas veces de piel.

A 19 días de la final de Kiev, el Madrid ofrece señales tan discontinuas que resultan casi imposibles de interpretar. ¿Le hace daño su actuación en el Clásico? No. Empató y disfrutó de alguna buena fase de fútbol. ¿Le mejora el crédito después de su angustiosa eliminatoria con el Bayern? Tampoco. Fue tan irregular como vulnerable. Es el mismo Real Madrid que no ha ganado en el Bernabéu a ninguno de los seis primeros clasificados de la Liga, ni a la Juve y el Bayern. El mismo Real Madrid que, sin embargo, ha derrotado fuera de casa a la Juve, Bayern, Valencia y Betis y empatado con el Barça en el Camp Nou y el Atlético de Madrid en el Metropolitano.

Tiene una especie de lógica moral que el Madrid, decepcionante en casa, ganador en campo ajeno, decida esta temporada en Kiev, en un escenario neutral. No le faltan excelentes jugadores y un oficio incomparable para tramitar las finales. Sólo ha perdido una (contra el Atlético de Madrid en la Copa de 2013) en los últimos ocho años, pero esta vez invita menos al optimismo que en la temporada anterior. Aquel Real Madrid era de lejos el mejor equipo de la Liga y de la Copa de Europa. Se veía a la legua. Este año, no.

La potencia. En el Camp Nou confirmó su inconsistencia defensiva. Le marcan goles en casi todos los partidos, un déficit que suele compensarlo con su potencia goleadora. El problema es que esa potencia de fuego se concentra en menos jugadores que otros años. O más preocupante aún, se congrega esencialmente en Cristiano Ronaldo. Su ausencia en el segundo tiempo tuvo un efecto debilitante en el Real Madrid. Sin Cristiano Ronaldo, se intuyó una especie de orfandad en el equipo. Benzema, que salió de su sombría temporada para marcar dos goles al Bayern, sintió más que nadie la ausencia del portugués.

Ninguna duda, y hay bastantes en el ambiente, impide pensar en otra cosa que el Madrid como favorito en la final, quizá porque el Liverpool se le parece bastante. Impresionó frente al Roma en Anfield y decepcionó en la vuelta. Su trayectoria en la Liga inglesa es tan frustrante como la del Madrid en la española. Figura a 22 puntos del Manchester City y la derrota ante el Chelsea le complica el ingreso en la próxima edición de la Liga de Campeones. Peligra su posición entre los cuatro primeros de la Premier.

Es un equipo atractivo, pero tan poco fiable como el Real Madrid. Aunque su ataque impresiona por su rapidez y voracidad, su defensa concede demasiado. Puestos a parecerse, también tiene sentido que el Liverpool resuelva su destino en el terreno neutral de Kiev, con otro factor añadido: es un equipo que siempre se ha manejado bien en las finales. Ha ganado cinco de las siete que ha disputado en la Copa de Europa.

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