Todo resuelto en España, menos el nueve

No hay mejor termómetro que Alemania en el fútbol. Por su singular naturaleza, no distingue entre partidos amistosos y oficiales, una característica que le permite caminar como nadie en los grandes torneos. La peor Alemania siempre es favorita en el Mundial o en la Eurocopa. La mejor Alemania es la de ahora: campeona del mundo. España resolvió el partido de Düsseldorf con un buen empate y ratos de excelente juego. No es mal anticipo a dos meses y medio del Mundial de Rusia.

El duelo cerró la mayoría de las dudas sobre la Selección. Por lo que parece, se encuentra en perfecto estado de revista. Jugó con soltura y entereza. Superó a Alemania en el primer tiempo y se repuso de los malos momentos, en buena medida producidos por la confusa puesta en escena del segundo tiempo. Lopetegui cambió a Iniesta por Saúl, que pasó a ocupar la posición de medio centro, desempeñada en la primera parte por Thiago. El cambio era necesario para medir en un partido exigente la magnitud de la ausencia de Busquets. La sensación es que se trata del titular con relevo más complicado.

No se despejó la incógnita del eventual sustituto del fenomenal centrocampista del Barça. Thiago funcionó bien, sobre todo en la distribución, pero le falta la consistencia para atender a la multitud de tareas que la Selección española demanda del medio centro. En pocos equipos, quizá en ninguno, se exige tanto a los especialistas en esta posición. No basta con el equilibrio o con la destreza defensiva. En la Selección, el medio centro tiene que ser un virtuoso en la generación de juego. Ninguno puede compararse a Busquets, el mejor del mundo en su puesto desde hace mucho tiempo.

Saúl no entró con buen pie en el segundo tiempo. Tardó un buen rato en comprender la minuciosa naturaleza de su trabajo. Por sus características, porque no frecuenta la posición en su equipo y porque el Atlético de Madrid está muy alejado del estilo actual de la Selección, Saúl pareció una alternativa no del todo fiable a Busquets. Es un futbolista de despliegue, con vocación atacante, con alma de delantero, gran chutador, excelente cabeceador, con pocas intervenciones en los partidos. Si Busquets define ahora mismo la posición en España, Saúl se encuentra en las antípodas del jugador del Barça.

Lopetegui aprovechó la lesión de Khedira en el segundo tiempo para adiestrar a Saúl, que mejoró su rendimiento pero no acabó de agarrar el partido. El ingreso del joven Rodri, próximo compañero de Saúl en el Atlético de Madrid, produjo beneficios. Es un medio centro clásico, de control, orden y pase corto, con un físico destacable y ningún interés en hacer lo que no sabe. Es el más probable sucesor de Busquets, pero el Mundial está aquí y Rodri sólo tiene 10 minutos de experiencia con la Selección.

Nueve jugadores del equipo de Düsseldorf tienen casi garantizada la titularidad en el partido con Portugal, el primero de la Selección en el Mundial. Son De Gea, Carvajal, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba, Koke, Isco, Iniesta y Silva. Ninguno dejó dudas, aunque Koke necesita elevar su impacto en el equipo. Isco jugó una maravillosa primera parte, con una nueva demostración de la excelente sociedad que forma con Iniesta, beneficiado por la presencia de un jugador que le permite liberarse.

Es evidente que Busquets será titular, condición tan misteriosa ahora como en los últimos años en el centro de la delantera. Es el incesante debate que no se resolvió en Düsseldorf, a pesar de la buena acción de Rodrigo, que confirmó su crecida en el Valencia. Sin embargo, la duda permanece, hasta el punto de no descartarse la figura del falso delantero en algún partido. Y de los importantes.

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