El fútbol, en busca y captura

Este año en Bilbao sólo falta que un jugador acabe embarazado. Entre la lesión terrible de Muniain, el culebrón de Arrizabalaga (aderezado con una lesión en el pie que el Madrid pedía operar y finalmente se ha solventado con un tratamiento conservador), la enfermedad de Yeray, la fuga de Laporte y la barbarie de los ultras en Europa, el fútbol ha quedado en segundo plano. Anda en busca y captura. Se ha debido de sentir tan arrinconado que al final ha dado la espalda a este equipo con un Ziganda que vivió tranquilo seis años en el filial (cero exigencias, a hombros si se asciende y sin reproches si no se hace o se desciende). Ya no le queda nada por hacer en el Athletic, tan sólo un final digno. Para empezar, romper el maleficio rojiblanco en el Camp Nou sería limpiar un poco los borrones.

Este Athletic sin juego ni pasión tiene hastiado al personal. La gente está desertando de San Mamés y el jueves pasado los pocos que se quedaron hasta el final lo hicieron para sacar sus cartulinas y pañuelos de desaprobación. El presidente Josu Urrutia tiene la palabra. Busca un entrenador de nivel que encienda la ilusión de los socios. Pero primero debe despejar la incógnita de cuándo va a convocar elecciones. En marzo acaba su segundo mandato y ya ha avanzado que esté considerando la posibilidad de agotarlo. En ese caso, su sucesor recibiría una espera de tres meses para poder hacer algo con su sello. Firmar por un año pocos lo van a consentir. Gusta Asier Garitano y Thomas Tuchel ha sido sondeado por una posible candidatura. Sólo la esperanza del futuro, sin Cuco, ilumina ya Bilbao.

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