Espectáculo en la grada y en la pista

Nunca me hubiese imaginado que una Copa de España se celebrara en Madrid, en el Palacio de los Deportes. Un torneo que ha estado en muchas ciudades grandes, pero que faltaba que se jugara aquí y en este escenario. La verdad es que la envidia que tengo a los jugadores es grande. Envidia sana, por supuesto. Pero yo soy madrileño, siempre he jugado en un equipo madrileño como el Movistar Inter, y nunca en mi carrera he podido jugar en el WiZink. Dicho esto, la estoy disfrutando mucho desde la grada por el ambiente tan bonito que se está viviendo. Jueves y viernes hubo una gran entrada, y ayer se consiguió el lleno. Creo que el fútbol sala está logrando, por un lado, un público fiel y comprometido, y, por otro, gente que nunca ha venido y se está dando cuenta de que es un espectáculo magnífico.

Porque el torneo está demostrando que en cualquier partido puede pasar cualquier cosa en la pista, con grandes sorpresas debido a que el nivel de los equipos es muy alto. ElPozo fue eliminado por un Palma que tiene calidad de sobra y así lo pudo demostrar dejando fuera a un candidato. Más sorprendente fue que el Barça cayera en penaltis con Ríos Renovables Zaragoza, pero ahí surgió Adrián, con 18 años y protagonizando una de esas actuaciones que se recordarán por mucho tiempo. Afortunadamente para mí, el Movistar sí fue capaz de evitar la sorpresa y estará presente en la gran final para defender su título. El colofón a cuatro días donde, pase lo que pase, el fútbol sala ha demostrado su capacidad como deporte y como un espectáculo capaz de movilizar a muchísima gente.

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