El Eibar exhibe la presión proactiva de Mendilibar

La norma a seguir. El Eibar mira a Europa bajo la firma inconfundible de Mendilibar. Pocos equipos de las ligas de mayor renombre pueden presumir de la presión agresiva que propone el conjunto armero. En España nadie muestra este nivel de acoso al rival en campo contrario. Es la premisa fundamental que diferencia a los equipos del técnico vasco. Desde la presión se edifica todo su desarrollo futbolístico. El Eibar presenta un posicionamiento muy alto, con la línea defensiva plantada prácticamente en la divisoria, y persigue robar lo más arriba posible. Una de cada tres recuperaciones (68 en total por partido) del Eibar se produce en terreno de juego del adversario. Es el dato más alto de toda LaLiga. El pressing tras pérdida resulta determinante en todo el proceso. El jugador más cercano a la acción es el primero que aprieta al poseedor del balón. A partir de ese movimiento se ajusta todo el bloque.

Desde los puntas. Mendilibar, que coqueteó con una defensa de cinco en los meses de octubre y noviembre en plena crisis de puntos, no cambia el modelo de presión en función del dibujo que emplee en 4-4-2 o 4-2-3-1. Por los delanteros comienza todo. Encajonan a los centrales y estrechan sus vías de enlace con los centrocampistas. Siempre hay un hombre sobre el mediocentro creativo. El extremo bascula hacia el centro cuando la jugada transcurre por el otro lado, los pivotes (Dani García y Jordán o Diop) avanzan y los laterales penetran en campo contrario. Todo el mundo salta sobre su par. Mendilibar tiene muy medido todo el engranaje que precisa de la concentración colectiva y de la coordinación de movimientos como elementos claves.

La tarde del Barça. No hay mejor ejemplo para explicar el estilo del Eibar que el partido contra el Barcelona en Ipurua de hace casi un mes (0-2). Se mantuvo fiel a su idea pese a la dimensión del rival. Menos el resultado todo sucedió como quería. El Barça se enredó en la presión sin tregua del Eibar. Apenas tuvo el 53% de posesión, una cifra muy baja respecto a sus números habituales, y la ventaja territorial siempre fue del equipo armero. El partido se disputó un 70% del tiempo en campo azulgrana. Sin embargo, la apuesta arriesgada del Eibar encuentra su contrapunto en los espacios que deja a la espalda de su zaga. En el momento que una pieza del sistema se descompensa corre el peligro de que se generen situaciones de mano a mano de los centrales con los delanteros. El Barça conquistó el triunfo desde esta perspectiva.

Hacia adelante. La intensidad del Eibar sin balón se traslada también a sus acciones con él. No se detiene en la elaboración. Es el otro sello característico de Mendilibar. El Eibar promedia 91 pases en largo por encuentro. “El fútbol directo puede ser bonito. Me da rabia que digan que un despeje orientado es un pelotazo cuando es un despeje orientado”, razona el técnico. Esta argumentación se ampara en los números. De esos 91 pases que citábamos la mitad son buenos (45). La otra particularidad del Eibar es su intención permanente de llevar el balón a las bandas para cargar con centros (21 por choque). Pedro León, ya recuperado, e Inui empujan con envíos laterales a zona de remate, ocupada por Kike o Charles. Las convicciones de Mendilibar han concebido la personalidad original de un Eibar que cautiva.

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