Los Rockets saltan el barro, las bajas y a los Jazz: 13 seguidas

JAZZ 85 - ROCKETS 96

Los Rockets saltan el barro, las bajas y a los Jazz: 13 seguidas

Los Rockets saltan el barro, las bajas y a los Jazz: 13 seguidas

Russell Isabella

USA TODAY Sports

Partido feo y duro en Salt Lake City y un triunfo de mucho valor para los Houston Rockets. Fueron claves Trevor Ariza y Luc Mbah a Moute.

Horas después de ganar en Denver, los Houston Rockets saltaron al parqué del Vivint Smart Home Arena. Segunda noche de back-to-back, un rival que venía de ganar 12 de sus últimos 13 partidos y solo nueve jugadores en chándal. No pintaba bien la cosa...

Clint Capela se puso enfermo (como el todavía no recuperado Eric Gordon), Brandan Wright tenía molestias en una rodilla y Ryan Anderson en la ingle. Así que una buena dosis de Tarik Black y medio partido en los kilos de músculo de los exteriores.

Y no empezó bien la cosa. Los Jazz, conscientes de las condiciones en las que llegaban los Rockets, plantearon un partido a cara de perro. Se jugaron 48 minutos en el barro. Golpes, alguna actuación de teatro, triples fallados y, al final, una ración excesiva de pérdidas innecesarias que terminó condenando a los propios Jazz.

Los de Snyder se fueron 15 arriba en la primera mitad tras un mate de Donovan Mitchell, con Crowder, O'Neale y Alec Burks haciendo daño desde el banco y unos Rockets sorprendidos por la agresiva puesta en escena de los Jazz. Sin ritmo alguno, los texanos cerraron la primera mitad como los equipos grandes: 10-0 de parcial para enfilar vestuarios, con una gran defensa que dejó a cero a los Jazz durante más de cuatro minutos y a solo cinco puntos de diferencia después de una de sus peores primeras partes de la temporada.

Ese parcial del final del segundo cuarto decidió el partido. El parcial, los tres triples de Ariza en los primeros minutos de segunda parte (2/17 el equipo en la primera mitad) y el último cuarto de un Luc Mbah a Moute sensacional: 17 puntos, 15 en los minutos finales, 7/7 en tiros de campo, 2/2 en los triples y un buen lío a Rudy Gobert. Los Rockets jugaron sin cinco todo el último cuarto, con Tucker, Green, Joe Johnson, Mbah a Moute y Ariza defendiendo todas las posiciones, volviendo completamente loco a Gobert y confundiendo a Snyder. Ricky Rubio intentó tirar de su equipo (su mejor partido desde que volvió: 14 puntos, cinco asistencias, fresco, con chispa...), pero le faltó puntería en los minutos finales. Toda la que le faltó también a Donovan Mitchell (16 puntos), que falló ocho de sus nueve intentos desde el triple y cerró la noche con ocho de las 22 pérdidas que condenaron a los Jazz.

Los locales defendieron de maravilla a Harden durante todo el partido. Todo lo bien que se puede... Consiguieron que solo lanzara 13 veces a canasta y que solo anotara un triple. Aun así acabó con 26 puntos, 11 rebotes, cinco asistencias y tres robos, pero a estas alturas esos números son un gran triunfo defensivo. Chris Paul asestó el golpe definitivo al partido con uno de sus ya míticos lanzamientos de media distancia y los Rockets bajaron al barro para levantarse aún más fuertes. Van 13 triunfos consecutivos, a solo uno de su mejor racha de la temporada. Y mantienen el mejor récord de la NBA. Pese a todo. Poca broma.

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