La grandeza de Zidane

Humildad. Zidane lo ha ganado todo pero no pierde la humildad. Se mide en valores, no en títulos. Sabe que se equivocó con el cambio de Ceballos y los 28 segundos de la discordia. Confesó sentirse mal por ello y haber pedido perdón al futbolista. Un detalle que le engrandece. Demostró inteligencia emocional, mano izquierda y gestión de grupo. Ceballos venía de tener que dejar claro en redes sociales que quería quedarse en Madrid, después de la estrategia de Setién que le puso entre la espada y la pared para que volviera en invierno al Betis, y después de la pitada que recibió por parte de algún sector del Villamarín. Seguramente demasiado para un chaval de 21 años. El caso es que los ratos que jugó en la primera vuelta no fueron malos pero, una vez recuperado Kovacic, su participación ha sido residual. Un jugador de gran futuro, dominador en categorías inferiores que quizá tiene el mismo problema que Thiago en sus primeros años, demasiada conducción. Estoy seguro de que hoy Ceballos, si juega, será un buen rato.

Soy de Muñiz. El lunes se la juega Muñiz como entrenador del Levante. Así es el fútbol. Entiendo al levantinista crítico, faltaría más. Es una victoria en 19 partidos. Números que por pobres que sean le permiten estar por encima del descenso, el gran objetivo del club. Da rabia que el asturiano esté en esa tesitura por lo que ha significado en su historia reciente. Es el técnico de un ascenso fulgurante de Segunda a Primera. Un tipo normal, trabajador y de un trabajo táctico muy interesante. La clave, seguramente, ha sido la planificación de la plantilla. Siempre pidió un hombre gol, esa figura que ejerció de salvador en situaciones fastidiadas otras temporadas, como Martins, Koné o Caicedo. La dirección deportiva siempre acertó, aun no se sabe si esta temporada lo ha hecho, quedan catorce partidos. Creo que ante el Valencia no mereció perder, y contra un Madrid bastante timorato arrancó el empate. Cierto que en Anoeta jugaron mal, de ahí el Consejo para tratar la continuidad del entrenador. Se le ratificó. Ojalá tenga otra oportunidad.

Muchas preguntas, pocas respuestas. ¿Merece la pena el fútbol cuando hay que sitiar una ciudad? ¿Tiene sentido que los colegios y comercios cierren? ¿Cómo es posible que los ultras fichados viajen libremente por Europa conociendo casi científicamente que generarán disturbios? ¿Por qué siguen accediendo a entradas? ¿Qué se aprendió de los graves incidentes que protagonizaron en la Eurocopa? ¿Por qué miramos a otro lado cuando es evidente que también en nuestras ciudades hay radicales que desean emplearse con la violencia? ¿Es el fútbol o es la sociedad? ¿Por qué los incidentes quedan en sanciones económicas irrisorias? ¿Cómo es posible que se publiciten por parte de un club los encuentros entre ultras y futbolistas? ¿Por qué se sigue jugando sea cual sea el incidente? ¿Quién garantiza la seguridad del Mundial de Rusia?

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