Russo y los superhéroes

"Si desde mi casa me ven gritando no me van a dejar venir más". Julio César Falcioni intentó ponerle freno a la personalidad. El pasado 13 de diciembre fue sometido a una cirugía que duró 12 horas y lo dejó 9 días más en cuidados intensivos por un nódulo en la laringe. Regresó. Con Banfield a punto de jugar Libertadores, el médico lo mandó a los palcos, pero el corazón lo condujo al banco.

Llegó ese momento de la vida en que los ídolos dejaron de ser superhéroes para revelar su lado humano. Berizzo, Falcioni, Tabarez, Russo, nuestros padres… Hacemos propias sus historias porque tienen que ver con eso que está más allá del fútbol: las luchas personales, el poder de la amistad, el valor de la familia. Cuando la vida nos demuestra que no tenemos el control, no queda otra que sacar lo mejor que tenemos.

Miguel Ángel Russo no podrá dirigir el primer partido de la Superliga porque su salud le impuso un reto más. Volvió a la clínica con el coraje y la convicción que se convirtieron en bandera nacional tras sus declaraciones. El amor como fuerza sanadora. La certeza de que solo juntos podemos hacerle frente a los dolorosos caprichos del destino, a esos males que aparecen de repente y amenazan con cambiarnos la vida.

¿Cómo no suscribir palabra a palabra el mensaje de Atlético Nacional? A Miguel lo esperamos de vuelta en las canchas haciendo lo que ama, disfrutando de su nieto Pedro, marcando el camino de muchos más jugadores. "El silencio es bueno", también nos enseñó. Así esperaremos las noticias de su evolución. Entretanto, que sea una oportunidad para desear que todos los que sufren por una enfermedad encuentren el fuego para seguir peleando.

El amor todo lo cura… y si no, hace más fácil el camino.

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