El Calderón, de Arenas al nuevo campo

El Calderón, de Arenas al nuevo campo

Fue hace una semana. Arenas de San Pedro, Ávila, primer aniversario de la peña Arenas Valdeolivas, Tiago, invitado, padrino, toma el micrófono y, entonces, pasa. El Vicente Calderón llena los salones Carrinton. Está en el aire, lleno de Atleeeti. En las palabras de Tiago, agradecido por el trato, el fin de semana en familia en la zona, paraíso. O en la sonrisa de Marisol, socia número 1 de la peña, al escucharle. Este sábado no jugó el Atleti, había parón, pero mañana, o pasado, irá al cementerio a contarle la jornada a su padre, Abelardo, como siempre, ante su lápida con el escudo rojiblanco. “Papá, a Tiago le gustó el pueblo”. Vale casi como ganar un derbi. El Calderón. Sigue en pie pero ya no es ni será. Sin embargo es imposible que se vaya: estaba el sábado pasado en Arenas, estará hoy en el Wanda Metropolitano.

Primer derbi de la historia del nuevo campo rojiblanco. No habrá tifo, sí lleno. El primero de una nueva era con el Calderón presente: su aire viaja en las gargantas de los 68.000 que hoy estarán. Como estaba en los Atleeeti del sábado en Arenas. O en la hija en camino de Carlos Infantes, Aitana, vicepresidente, dueño del Merrick: todos los décimos del Gordo de Navidad de la peña, con el número del cumpleaños del Cholo, pasan por la tripa de su madre. Y el presidente, Pedro Delicado, sonríe y piensa en Nona, su padre, “sólo podía ser del Atleti”, mientras Eduardo recoge un premio de parte de todos de manos de Tiago. Y pasa otra vez. Atleeeti. Y huele a río Manzanares, es Calderón, porque no era sólo cemento, viaja adentro, en el corazón. Y tiene ganas de derbi en el estadio a quien le pasó el testigo. Wanda Metropolitano te toca.

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